Guardarraíles asesinos también en Canarias

Guardarraíles asesinos también en Canarias

Guardarraíles asesinos también en Canarias

Guardarraíles asesinos también en Canarias

Los guardarraíles asesinos es un tema recurrente de constante actualidad, lamentablemente, año tras año multitud de motoristas se ven envueltos  en  accidentes, en los que la acción disparatada de estos elementos en la carretera provocan no sólo amputaciones severas sino, en el peor de los casos, multitud de muertes. Pero no es un problema exclusivo de motoristas, los ciclistas también somos víctimas de los guardarraíles y de su diseño peligroso.

Si bien es cierto que en buena parte de nuestras rutas las velocidades impiden que estos elementos sean peligrosos para nuestra integridad, no se nos puede olvidar que a partir de 25 km/h es cuando se establece que un guardarraíl pasa a ser extremadamente peligroso, según los estudios realizados, en caso de caída. Y 25 km/h es una velocidad muy sencilla de lograr y al alcance de cualquier ciclista en la carretera.

Guardarraíles asesinos también en Canarias

Guardarraíles asesinos también en Canarias

Un guardarraíl  es “una valla de protección colocada al borde de una carretera” según la Real Academia, obviamente, los guardarraíles son un elemento que debería servir para proteger los usuarios de la vía en caso de pérdida de control del vehículo, pero están únicamente pensados y diseñados para los accidentes de los automóviles o coches, sin tener en cuenta los demás usuarios de la misma. Para el que no sepa de lo que estamos hablando nos estamos refiriendo a las vallas galvanizadas que se agolpan en las cunetas separadas del suelo como 50 cm y sujetas por vigas ancladas al suelo.

Dos son los motivos que principalmente provocan los accidentes, la separación de la valla del suelo, al dejar  la separación necesaria para que un cuerpo pase por debajo de la misma y atraviese el guardarrail sin que este cumpla su objetivo de retener al ciclista o motorista, provocando en el caso de Canarias por ejemplo, una posible caída al vacío de un barranco con consecuencias irreparables y,  lo que es peor, el impacto con una de las vigas de sujeción, causando el mismo amputaciones y traumatismos de carácter muy grave, como dirían los médicos. A todo esto hay que sumarle que los ciclistas no disponemos de ninguna protección que palie en parte el impacto, como en el caso de los motoristas que suelen llevar un mono integral de cuero y protecciones en codos, rodillas y espalda, aunque en la mayoría de los casos esas protecciones apenas pueden cumplir con su objetivo por lo violento del impacto.

Guardarraíles asesinos también en Canarias

Guardarraíles asesinos también en Canarias

Todo eso son hechos demostrados, no vamos a exigir o pedir que cambien toda la multitud de kilómetros de guardarraíl de nuestras carreteras, pero lo más lamentable de la situación es que en las nuevas instalaciones de los mismos no se tengan en cuenta para nada todo este tipo de accidentes, como si a nadie le importara lo que pasa con los usuarios de las carreteras, quienes, por cierto, son los encargados de pagarlas. Estas fotos pertenecen a la recientemente arreglada carretera del Cenobio de Valerón, pero eso es lo de menos, pasa en todas las carreteras de nuestras islas. Para colmo, en este caso ni tan siquiera se retiraron las vigas del antiguo guardarraíl  lo que multiplica todavía más las posibilidades de desgracia, en las curvas a las que mayor velocidad se puede alcanzar,  inaudito.

No tenemos ninguna esperanza de que algún responsable lea esto y actué en consecuencia, pero como sabemos que tú que eres aficionado a la bicicleta si lo puedes llegar a leer, acuérdate de que los guardarraíles asesinos no solamente asesinan a motoristas sino que los ciclistas también somos “clientes vips” de estos artilugios del demonio y nos están esperando a la salida de cualquier curva, recuérdalo y ten precaución. Un abrazo.

Como prueba de la peligrosidad de los guardarraíles os dejamos con el vídeo de la caída de Nairo Quintana en la Vuelta a España 2014, en la que esta a punto de meterse por la parte inferior de los mismos. Imaginad si semejante desgracia hubiera ocurrido, menos mal que escapó loco. Un abrazo.

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