Sobre el ciclismo urbano en Londres…

Sobre el ciclismo urbano en Londres…

No me resisto a escribir algo acerca de la situación del ciclismo urbano en Londres, según pude observar en una reciente visita. Es curiosa la sensación que deja la capital inglesa al visitante ávido de encontrar similitudes o diferencias con la ciudad en la que habita normalmente, siempre hablando de manera superficial. Me refiero a las que uno puede observar a primera vista, lejos de un análisis exhaustivo,  para el cual se necesitaría una estancia mucho más prolongada en el tiempo y unos conocimientos socioculturales de los cuales carezco.

El cilcismo urbano en Londres

El ciclismo urbano en Londres

Digo esto porque recientemente acudía a un debate-coloquio en Las Palmas de Gran Canaria, con la movilidad como tema principal, organizado por el colectivo Las Palmas en Bici y en el que todos los que quisimos expusimos nuestras ideas sobre cómo se debe dar protagonismo en nuestra ciudad a las personas, en vez de a los vehículos.

En Londres me dio la sensación de que ese debate tuvo que existir hace ya unos cuantos años, y es curioso ver como las personas van ganando terreno al vehículo, por lo menos al privado. De entrada, los automóviles privados tienen restringido el tránsito por algunas zonas céntricas y totalmente prohibido el aparcamiento en las mismas, con lo cual, atravesar una calzada resulta mucho más fácil para el peatón. La mayoría de automóviles que circulan son de servicio público, es decir, taxis y guaguas, con doble capacidad que las nuestras. Otro detalle interesante es que prácticamente en todos los cruces existe el botón de parada, para que los viandantes que quieran cruzar  puedan hacerlo en cualquier instante; y el tiempo disponible para hacerlo es mayor al que tienen los coches. Conclusión, que si yo fuera el propietario de un coche en la capital, me negaría en rotundo a circular con él por sus calles, ya que utilizando los servicios públicos los desplazamientos serían mucho más rápidos y sencillos.

El cilcismo urbano en Londres

El ciclismo urbano en Londres

La situación de la bicicleta es distinta. Es verdad que en sus calles abunda el tránsito de multitud de vehículos a dos ruedas y que existen carriles bici por la ciudad, pero a mi juicio, en mucha menos cantidad de la que debiera para tener una circulación más segura, pues el número de bicicletas es bastante mayor al de los kilómetros de carriles bici, por lo menos en lo que es la ciudad propiamente dicha.

Hace unas fechas saltaron a primera plana de los periódicos la “rebelión” de los ciclistas en Londres, provocada por el encadenamiento de varios atropellamientos con  decesos en las calles de la ciudad, que llevaron a estos a paralizar el tráfico en varias arterias principales en hora punta, con el consiguiente revuelo mediático. Pero a decir verdad, parece que el ciclismo urbano en Londres está en guerra; es intimidatorio verlos circular por entre las guaguas y taxis, por prácticamente toda la calzada, sin ningún criterio de circulación. Unido esto a que a un europeo del continente, todavía le resulta más extraño entender un tráfico en sentido contrario al nuestro.

El cilcismo urbano en Londres

El ciclismo urbano en Londres

Además, el tipo de bicicletas que usa el personal, aparte del servicio de préstamo urbano estatal, que son bicicletas parecidas, en cierto modo, a las que tenemos por aquí en Canarias, pero con más calidad, la gran mayoría emplea bicicletas de carretera o “de  carreras”, como las llamamos nosotros, con pedales automáticos y manillar de dos alturas. Un desafío más que añadir a la manera de circular por la ciudad porque, ni que decir tiene, que una bicicleta con pedales automáticos y con ese tipo de manillar, es bastante menos manejable en la ciudad que las convencionales. Incluso me atrevería a decir que muchos usan la ciudad para ciclismo deportivo, es decir, para salir a entrenar. Intuyo esto por las equipaciones y las velocidades que estos llevan por la “City” esquivando turistas y guaguas, encogiendo a su paso el corazón a los que sabemos que en estas circunstancias una caída o atropello grave están a la orden del día. A todo este cúmulo de factores, hay que añadir que la capital está sometida durante todo el año a continuas lluvias, multiplicando las posibilidades de caída.

El cilcismo urbano en Londres

El ciclismo urbano en Londres

Es por ello que Londres nos pareció una ciudad bastante peligrosa para circular por sus calles, pero también nos vinimos con la impresión de que en unos años y si continúan los ciclistas con esa perseverancia en el uso de la bicicletas, obligarán a las autoridades, como ya han empezado a hacerlo, a reestructurar la movilidad de la ciudad y apostar por la bicicleta de manera irreversible. ¿Llegará a ser como Amsterdam? Pues seguramente no, pero sí que tendrán una ciudad mucho más amable para vivir en ella. Actualmente la reducción del tráfico rodado ya provocó un descenso de la contaminación acústica, eso sí, debo de admitir que cada vez que resonaba en el cielo londinense una ambulancia, tenía la imaginaria tentación de pensar que dentro iba un ciclista.

El cilcismo urbano en Londres

El ciclismo urbano en Londres

Otra cosa que no dejó de sorprenderme  es la cantidad de bicicletas aparcadas, amarradas en todos los aparcabicis o mobiliario urbano de la ciudad, pero no bicicletas de medio pelo, sino de gama media-alta. Seguramente al ser una ciudad cosmopolita y en la que habita una amalgama de razas y culturas habrá de todo, pero a juzgar con la libertad que las dejan en la calle, no debe de haber muchos aminos de lo ajeno. Mirándolas, me imaginaba lo que podría ser una situación parecida en nuestra ciudad (LPA) y una sonrisa incrédula se apoderaba de mi rostro, en ese sentido, andan unos escalones por encima de nosotros.

Pues un poco era todo lo que quería contaros, que Londres me pareció que es una ciudad que camina hacia un patrón de movilidad más “humano”, pero que se va a llevar a alguno por delante en el proceso, aunque para conseguir grandes cambios quizás sea la única manera de hacerlo, así ha sido a lo largo de la humanidad y seguirá siéndolo  eternamente. ¿Estamos nosotros dispuestos a pagar tal precio? Un abrazo.

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