Una imprudencia cruzando la calle le cuesta la vida a Muriel Casals al ser atropellada por un ciclista

Una imprudencia cruzando la calle le cuesta la vida a Muriel Casals al ser atropellada por un ciclista

Este fin de semana una noticia saltaba a los titulares de la prensa nacional, tenía que ver con un desgraciado atropello por parte de un ciclista a un peatón en las calles de Barcelona, con un fatal desenlace para el transeúnte a pie. El suceso nos merece una reflexión de hacia dónde está caminando esta sociedad en la que vivimos…

Todo esto viene a cuento de que Muriel Casals, de 70 años, diputada del parlamento catalán por el partido junts pel sí,… –como si por ser diputada tuviera más importancia que de tratarse de un ciudadano corriente y anónimo–, sufrió un atropello en Barcelona el 30 de enero cuando, según los testigos del accidente, cruzó la calle y un ciclista la atropelló. Varios testigos reconocieron que Muriel se saltó el semáforo y cruzó cuando no debía la calle y el ciclista que circulaba correctamente no pudo evitar el accidente. A razón de la caída se golpeó contra el bordillo de la acera, fracturándose la pelvis y sufriendo un traumatismo craneoencefálico y un coágulo en el cerebro del que desgraciadamente se pudo recuperar, falleciendo este sábado pasado.

Lugar del atropello de Muriel Casals. Foto: Inma Saiz de Baranda. La Vanguardia

Lugar del atropello de Muriel Casals. Foto: Inma Saiz de Baranda. La Vanguardia

En la vida todas nuestras acciones están marcadas por las decisiones, ya sean las automáticas o subconscientes que toma nuestro propio cerebro (como respirar), o las consientes que tomamos nosotros en función de lo que consideramos en cada momento. Pues aquí es donde hay que decir que parte de las decisiones que tomamos en nuestro día a día resultan egoístas y poco cívicas.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, RAE, define algunas de las palabras que leeréis en este artículo así:

  • Tolerar: 1. tr. Llevar con paciencia.
  • Civismo: m. Comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública.
  • Tolerancia: 2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.
  • Egoísmo: 1. m. Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.

Aquí es donde está el problema, cuando estamos en la calle estamos imbuidos en nuestros pensamientos, con nuestras historias particulares, y parece ser que son más importantes que las normas sociales que nos afectan a todos como ciudadanos. Saltarnos un semáforo porque llevamos prisa, no ceder el asiento en el metro o autobús a una persona que necesita ir sentada más que nosotros, no ceder el paso a los peatones, pasear por el carril bici o montar en bici por las aceras, conducir sin respetar las normas de circulación y a los demás conductores,… Mil y un ejemplos podemos poner, porque mil y una veces vamos a lo muestro, sin importar los derechos de los demás.

Carril Bici de Santa Cruz

Carril Bici de Santa Cruz

Klara Scheurenbrand investigando el carril bici de Las Palmas de Gran Canaria

Coche aparcado en carril bici de Las Palmas de Gran Canaria

Nos hemos convertido en ciudadanos egoístas, que sólo pensamos en nuestros intereses, y ahora tenemos un problema de falta de civismo, tolerancia y educación. Pero no es la falta de estudios el problema -todos hemos pasado por el colegio, el instituto o la universidad-. Seguro que muchos recordáis que vuestros abuelos, en muchos casos sin estudios o con estudios elementales, tenían un gran respeto por las normas y por las personas. Será la televisión y sus programas de entretenimiento donde se aplauden los ataques a los demás, los gritos y la falta de educación de los protagonistas, o serán las prisas que llevamos; el caso es que nos olvidamos de respetar a los demás, y sólo nos acordamos del respeto cuando nos toca a nosotros en primera persona.

Los conductores piensan que las carreteras son sólo para ellos -así ha sido hasta ahora; todas las ciudades han crecido en torno a los coches– y por eso les molesta que los ciclistas invadan el asfalto. Los ciclistas sufren la falta de respeto en las carreteras y piden respeto y carriles bicis, para ir más seguros. Los peatones ven como algún iluminado decide que el mejor lugar para las bicis -que son un vehículo- es la acera por donde van paseando ellos, así que se pintan un par de rayas en el la acera y voilá tenemos un maravilloso carril bici,… y en vez de ser tolerantes nos volvemos más egoístas.

Carril bici pintado en la acera

Carril bici pintado en la acera

Todos queremos nuestro espacio en exclusiva y no estamos dispuestos a compartirlo, de ahí surgen todos los comportamientos poco cívicos que vemos a diario. Ciclistas por las aceras poniendo en peligro a los peatones, vehículos adelantando a ciclistas sin separarse un mínimo por simple prudencia, peatones cruzando calles con el semáforo en rojo o por lugares donde no hay pasos de peatones,… El individualismo y egoísmo campa a sus anchas en nuestra sociedad. Si en 2015 sólo hubo un caso de atropello a un peatón por parte de un ciclista en Barcelona, este 2016 uno en el que encima el ciclista no es el culpable lleva ya más titulares que la falta de acuerdo para formar gobierno.

Mientras no comencemos a recuperar el respeto por los derechos de los demás, a asumir nuestras obligaciones como ciudadanos, seguiremos echándonos los trastos a la cabeza, en vez de convivir pacíficamente en las ciudades. Cuidado ahí fuera y respetad a los demás si queréis que os respeten.

 

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