Un campeón sin su recompensa en la Hoya del Abade, Campeonato de Canarias XCM

Un campeón sin su recompensa en la Hoya del Abade, Campeonato de Canarias XCM

Mucha diversión, sangre, sudor y… termina ganando el del pueblo, ese sería el resumen máximo de la IV Hoya del Abade, Campeonato de Canarias XCM. Pero sería injusto contar sólo eso, porque hay muchísimo más que contar.

Explicar qué es la Hoya del Abade para alguien que no la ha vivido es complicado. Es una fiesta del BTT, un pueblo entero volcado, con el propio alcalde arrimando el hombro desde las 8:00h hasta las 16:00h, es el orgullo de un Club, el Descendin MTB, en el que sus componentes después de terminar la prueba, incluso sin ducharse alguno de ellos, ayudan a repartir medallas de finisher, reparten comida, bebida y, sobre todo, regalan buen rollo. En resumen, habrá pruebas mejores, sin duda, pero La Hoya es la polla.

Unai Yus, IV Hoya del Abade Maratón. Campeonato de Canarias XCM 2016

Unai Yus, IV Hoya del Abade Maratón. Campeonato de Canarias XCM 2016

Pero vamos a la batallita. El día empezó temprano, como casi siempre que hay carrera. Es la putada de vivir en el sur y que casi todas las carreras sean en el norte. Tenerife es una isla, las distancias son cortas, pero los madrugones no te los quita nadie. Compartí viaje, como otras muchas veces, con Antonio Cordobés, uno de los responsables de la web www.pedaleandoporcanarias.com pero esta vez era diferente; venía vestido de torero para enfrentarse a una gran faena, el recorrido largo de la Hoya del Abade. Jonathan, la cabeza visible de la organización lo retó a que contara la carrera desde otro punto de vista, desde dentro. Me  preguntó qué me parecía y mi respuesta fue “yo te dejo la bici”. La suerte estaba echada.

IV Hoya del Abade Maratón. Campeonato de Canarias XCM 2016

IV Hoya del Abade Maratón. Campeonato de Canarias XCM 2016

La Hoya del Abade tiene una complicación importante, la salida, afortunadamente porque si no sería mortal, está bastante más arriba de la meta instalada en La Victoria de Acentejo. Para evitar el atasco que se hace para llegar al punto de partida, nos organizamos para aparcar a 6 kilómetros e ir calentando hasta dode arranca la carrera. Llegamos con tiempo, charlamos, nos colocan en parrilla de salida y salida neutralizada. Tensión, mucha tensión, cuando en otras carreras siempre hay alguna broma y charleta, hoy es silencio. Llegamos al punto dónde está el juez que da la salida real, pita y arrancamos. Sigue la tensión, ritmo muy rápido pero sin ataques… hasta que decido poner ritmo. Sé que queda toda la carrera, un mundo, pero hoy no quiero especular, hay mucha gente con nivel y quiero que todo el mundo ponga las cartas encima de la mesa desde ya. Mathias Nothegger entra al juego y se pone delante. Yo detrás, asomándole la rueda y poniéndome casi a la par en muchos momentos, quiero que se sienta presionado y siga apretando. El austriaco es un tío orgulloso y hace lo que espero, sigue tensando. Miro hacia atrás y veo que el grupo viene muy estirado. Voy a dar un paso al frente, adelanto a Mathias y tenso un poco más. Aún no ha llegado el kilómetro 5 y nos vamos 4 corredores, Sergio Flores, Mathias, Juan Carlos Delgado “Juani” y yo. El amarillo cede y nos quedamos el primo lejano de Heidi, el del pueblo y yo.

Sergio, que corre en casa, entra al relevo y Mathias empieza a sufrir. Nos miramos y sabemos que tenemos que tensar un poco más, que llega la bajada y si Notheger empieza a bajar sin tener nuestra trazada es carne de caída o pinchazo. Tiene un gran motor pero… la técnica no es su fuerte. No hemos recorrido ni 8 kilómetros, quedan más de 60, y nos hemos tenido en una batalla complicada. A mi me gusta correr así y Sergio es un corredor valiente que hoy corre en casa. No hay marcha atrás, no hay tiempo para mirar hacia atrás, la moneda ya está en el aire. Empezamos a subir la pista de Torrillas y empiezo a poner a prueba a Flores. Cede, se queda, pero no se rinde. Abro hueco, pero nunca lo pierdo. La carrera va a ser dura, divertida pero dura. Volvemos a pillar Torrillas ahora hacia abajo y Sergio me pilla y me pasa. Perfecto, sigo su trazada y volamos apoyándonos en los peraltes de las curvas.

Podio Absoluto. Hoya del Abade 2016 68km

Podio Absoluto. Hoya del Abade 2016 68km

Llegamos al avituallamiento, me despisto y Sergio, al que le estaba dejando los 3 metros de seguridad se me va. Lo veo a lo lejos en algunas curvas y lo pierdo en otras. Voy siguiendo su estela de polvo, no quiero que se me escape del todo. Acaba la pista y entramos al sendero de La Vica. Ya sólo veo polvo, decido soltar un poco más los frenos y en la segunda parte del sendero, una curva a izquierdas, me paso y… hostia terrrriiiibbbllleeee. No es que me haga nada, pero caigo a una cama de zarzas que no tiene fondo, y de cabeza. Menudo circo para salir. Primero me tengo que dar la vuelta y luego salir al sendero que está más arriba de mi cabeza y todo flotando entre zarzas. Por fin salgo, arañado entero, con hilillos de sangre por ambos brazos y piernas. No hay tiempo para lamentos mi para lamerse las heridas. Sigo 2º a pesar del tiempo que he perdido, y sólo pienso en pillar a Sergio. Pista de La Vica y me cantan 39” que yo entiendo 49…uuufffff, se me ha ido mucho pero queda media carrera. Voy adelantando gente del recorrido corto, que me animan y me dicen que Sergio va cerca. Empiezo a verlo en algunas zonas, a lo lejos, pero cada vez más cerca. El terreno ahora me favorece, subidas largas y tendidas, de fuerzas. Sigo acercandome hasta que por fin lo pillo.

He hecho lo más difícil o lo que yo creía más difícil. Vuelvo a ser cabeza de carrera y me siento más fuerte que Flores. Sigo a mi ritmo, si he sido capaz de quitarle tiempo, tengo que ser capaz de soltarlo. Sigo a lo mío, en plan martillo pilón, ritmo alto, machacón, y cuando menos lo espero, en una zona relativamente cómoda Sergio cede. Poco a poco, 5, 10, 12 metros… e insisto. Voy abriendo hueco e incluso en algunos momento dejo de ver a mi rival. Pero Sergio, al que llaman Roca, hoy es más Roca que nunca y no termina de explotar. Sigo viéndolo a lo lejos, yo sigo apretando, ya no puedo subir más rápido, pero sigo teniéndolo a la vista, incluso al coronar Pata Guanche.

Unai Yus Campeón de Canarias Élite MTB Maratón. Hoya del Abade 2016

Unai Yus Campeón de Canarias Élite MTB Maratón. Hoya del Abade 2016

A partir de aquí empieza la bajada hacia la Victoria. Empiezo a creer que puedo ganar la Hoya del Abade. Pero no me atrevo a tirarme hacia abajo; después de la caída he escuchado un pequeño crujido y me he acojonado. No sé que será, pero no consigo soltarme. No es que baje despacio, pero tampoco rápido, y Sergio va a volar, lo sé. Voy perdiendo ventaja, poco a poco pero consigo entrar en el que hasta este año era el último sendero. Escucho los frenos de Flores más arriba y los ánimos de la gente, me relajo, decido recuperar el aliento porque cuento con un as en la manga. O eso es lo que creo. Contaba con que se subía la rampa de asfalto de todos los años y que después se entraba en el sendero final. ERROR, error de bulto. No pude ni quise venir a ver el recorrido, confiaba que no me hiciera falta memorizar el último sendero. Tenía 67 kilómetros antes para solucionar los problemas. Pero no he sido capaz, y encima, cagada mía por no informarme bien, no puedo jugar la baza de la última pared.

Sergio, la Roca, vestido de super héroe se mete delante mío en la última bajada. Intento seguirlo, pero veo que es imposible. Se acabó el juego, no voy a poder ganar la Hoya del Abade. Sí, soy Campeón de Canarias élite, pero…. yo lo que quería era ganar la carrera, porque la Hoya es la polla. Fiesta en La Victoria, un victoriero ha sido el mejor y ha ganado la prueba. No hay excusas, hemos luchado durante 68 kilómetros y ha ganado Sergio Flores. Enhorabuena por la carrera y por hacer feliz a tu pueblo y a tu club.

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