El Club Ciclista Ciprés celebró su 50 aniversario con una espectacular marcha ciclista

El Club Ciclista Ciprés celebró su 50 aniversario con una espectacular marcha ciclista

El Club Ciclista Ciprés quiso celebrar su 50 cumpleaños con una marcha cicloturista por los alrededores del Macizo de Anaga, en Tenerife. El objetivo recuperar el espíritu cicloturista que se ha ido perdiendo desde hace tiempo por esa zona. En la salida nos presentamos 118 ciclistas, muchos desconocedores del recorrido, lo que le daba mucho interés a la marcha para aquellos que, como yo, nunca había recorrido esa ruta dando pedales.

El día amaneció algo desapacible, con frío y una fina lluvia que presagiaba un inicio de la marcha bastante incómodo. Se acercaba la hora de la salida y en la Plaza del Adelantado de La Laguna apenas se veían ciclistas. Estábamos todos bajo lo soportales esperando que el día mejorara. Por suerte, hacia las 8 de la mañana, el cielo dio una tregua y pudimos tomar rumbo en dirección a Las Canteras, con el suelo mojado y la fina lluvia, pero poco más tarde bajando por Tegueste la lluvia desapareció, el suelo estaba seco y ya en Tejina pudimos comenzar a calentar las piernas de camino hacia Valle Guerra, donde nos esperaba la primera dificultad del día, la subida de El Boquerón.


El ritmo de subida fue alegre y ya pudimos tomar contacto con los desarrollos que durante más tiempo íbamos a mover durante la jornada. Coronado El Boquerón un breve parada para avituallarnos de líquidos, sacar unas fotos en grupo y charlar retomamos la marcha hacia La Laguna. El día, aunque nublado estaba ideal para dar pedales. La marcha enfilaba la segunda subida de la jornada tras pasar por la Avenida de los Menceyes, Cruz de Piedra y Finca España. Nos llevaba por Valle Tabares hacia Los Campitos. Desde ahí un cansino descenso de 5 kilómetros por Ifara (con sus pendientes del 10%) hacia Santa Cruz. Al llegar a la capital de la isla ya no sabíamos cómo poner las manos sobre las manetas de freno. El día en la costa estaba espléndido y con sol y una ligera brisa nos encaminamos hacia el Barrio de María Jiménez donde está “La Sede” del Club Ciclista Ciprés, donde esperaba el primer avituallamiento sólido de la jornada.


Tras el descanso tomamos rumbo hacia San Andrés, donde nos esperaba la mayor dificultad de la jornada, la subida de El Bailadero y sus 11,5 kilómetros de tramo libre, donde cada uno fue como pudo. El “patio de recreo de los ciclistas de Santa Cruz”, como lo definía un amigo, es como me habían contado. ¡Precioso! Una subida larga pero tendida –6% de media-, con unas vistas espectaculares, sin viento y con una temperatura muy agradable durante los primeros kilómetros. La parte final, llegando a la cima, estaba nublada y refrescaba, pero ahí el calentón que llevábamos nos hacía pasar calor y no frío. Ya de salida nos fuimos integrando en pequeñas grupetas donde cada uno iba buscando acomodo para su ritmo. La incógnita para los que desconocíamos la subida era acertar con el ritmo. Apretar pero sin pasarse, algo difícil cuando vas con 5 ó 6 y cada uno se pone a tirar a su ritmo, que evidentemente no es exactamente el tuyo. He ahí lo bueno, que te llevan en un punto de sufrimiento que si eres capaz de aguantar hará que hagas un buen tiempo en la cima.


El Albergue Montes de Anaga nos esperaba para reagruparnos de nuevo antes de acometer otros 11 kilómetros de subida, con algunos tramos de descenso hasta el Pico del Inglés antes de descender ya definitivamente hacia la meta en La Laguna, donde nos esperaba una entrega de trofeos, más fotos, sorteos y la paella de despedida.

De la marcha me gustaría destacar cómo se han volcado los organizadores con todos los participantes, lo espectacular del recorrido, el buen ambiente reinante -como siempre en estas marchas- y sobre todo el magnífico servicio de taller del que pudimos disfrutar gracias al apoyo del coche del Equipo Pelotón Tenerife Bike Point. Hubo 5 ó 6 pinchazos, el primero bajando hacia Tejina. En cuanto llegó el coche a la altura del corredor le dieron una rueda para que se reincorporara a la marcha. Más tarde, antes de llegar a Valle Guerra el coche nos adelantaba buscando al ciclista para devolverle su rueda ya reparada. Y así otras 4 ó 5 veces más. Incluso dejaron una rueda de repuesto a uno de los participantes al que se le metió una rama entre los radios de la rueda delantera y le rompió varios. Un servicio espectacular más propio de una carrera que de una Marcha Cicloturista. Muchas gracias.


Y esto es todo. El centenar de valientes que nos reunimos por la mañana pudimos disfrutar de un excelente día de ciclismo por Anaga, celebrando el 50º aniversario del Club Ciclista Ciprés, uno de los más antiguos de Canarias en estos momentos, si no el que más. ¡Enhorabuena! Esperamos vernos de nuevo en 2019, porque esta marcha cicloturista y el recorrido bien merecen repetirse dentro de un año. Un abrazo.