Unai Yus, con el XC de San Felipe hay un feeling especial

Unai Yus, con el XC de San Felipe hay un feeling especial

La suerte, el azar, esa ruleta caprichosa que lo mismo te da que te quita. No es que crea mucho en ella, creo más en el trabajo. De hecho, una vez me dijeron y se me quedó grabada una frase: “Yo creo mucho en la suerte, y cuanto más trabajo, más suerte tengo”.

Por eso, no me gusta mucho achacar a la suerte los resultados de las carreras, pero siempre influye, aunque a final de temporada, entre lo que da y lo que quita, suele estar equilibrado.

Unai Yus XC San Felipe 2018. Foto Rafael Campoverde

Unai Yus XC San Felipe 2018. Foto Rafael Campoverde

Tras mi caída (una caída es siempre un error, no mala suerte) en el XC El Pinar tenía ganas de desquitarme y después de dar casi 3 vueltas calentando al circuito, con llamada de atención de los jueces incluida, se da la salida y arranco perfectamente, colocándome segundo. En este circuito, a pesar de que la carrera va a ser muy larga, 10 vueltas, es importante colocarse bien ya que la carrera, tras un breve repecho, baja bastante rápida hasta la playa para empezar a subir desde aquí.

Unai Yus XC San Felipe 2018. Foto Rafael Campoverde

Unai Yus XC San Felipe 2018. Foto Rafael Campoverde

La primera premisa de la carrera cumplida, bien colocado de salida, detrás de un Fran Valladares que va desbocado, tanto que al llegar abajo, intento pasarlo en la zona de las raíces y se va recto. Miro atrás y a mi rueda está mi compañero Yacomar. Intento ir lo más rápido posible en la zona revirada de la playa y cuando enfilamos hacia la parte alta del barranco aprieto a tope. Voy a intentar abrir algo de hueco ahora y si después tengo que regular, estaré más fresco cuando me cojan. Esa es la idea. A mitad de barranco empieza a haber público y me gritan que apriete, que llevo hueco, lo que me anima a seguir dándolo todo aunque quede mucha carrera. Paso la mitad del barranco, paso por debajo del último puente y queda la parte más dura. El hueco es interesante, pero pequeño, acabamos de salir. A Pedro se le encienden las alarmas y sale poseído a por mi. Yo haría lo mismo, nunca puedes dejar a un rival directo que te abra hueco sin oponer resistencia. Pero me sorprende lo rápido que llega a mi. Es cierto que yo he regulado al llegar arriba, he decidido coger un poco de aire, pero he seguido yendo rápido. Pienso rápido, o está realmente fuerte y muy superior o ha querido tapar el hueco demasiado rápido.

Unai Yus XC San Felipe 2018. Foto Rafael Campoverde

Unai Yus XC San Felipe 2018. Foto Rafael Campoverde

Quedan nueve vueltas para saberlo, pero cuanto antes salga de dudas mejor. Bajada rápida, sin pasarse que aún no tengo 100% feeling con el circuito. La verdad es que hoy todo va muy rápido, este circuito es exigente, de ritmo constante, de apretar, de llevar el pulso alto y de apretar y apretar. Para cuando nos damos cuenta ya estamos Pedro y yo subiendo, con una ligera ventaja al siguiente trenecito de corredores. Busco un ritmo alto, una buena velocidad de crucero pero no tan asfixiante como la primera vuelta.  En las partes más pendientes y explosivas me parece que Pedro no va cómodo, que pierde un metro que rápidamente recupera. Antes de darnos cuenta, volvemos a subir “la pared” y tras un par de curvas cerradas tirarnos por “el tobogán” y entrar a la zona de avituallamiento y meta. Es una zona que no tiene gran cosa, pero es tipo ciclocross, con lo que aprovecho para seguir tensando a Pedro. Hoy no voy a dejarle tomar la iniciativa como el otro día. El circuito del sábado pasado le favorecía más a él, este a mi, ha girado la rueda. Sin tiempo prácticamente par anada estamos volando hacia la playa de nuevo, frenando lo justo en la zona de los troncos, cada uno con su trazada en el cortado, yo girando y Pedro saltando, para seguir emparedados entre una tapia y una zona de vegetación, antes de llegar a la playa. No me puedo despistar, estoy viviendo una película a cámara rápida, hay que saltar unas raíces enormes, girar, volver a saltar otra raíz, girar, un sprint de 50 metros, otro giro, una rampa, salto un bordillo para evitar hacer un ángulo de 90º, otro ángulo de 90º, unas escaleras, otro saltito, madre mía… es como jugar a la playstation, y en cuanto parpadeas, estás en la subida.

Unai Yus XC San Felipe 2018. Foto Rafael Campoverde

Unai Yus XC San Felipe 2018. Foto Rafael Campoverde

El pulso sigue en la zona roja, pero el cuerpo responde, hay ganas de sufrir. Y si yo sufro, seguro que el de Vadebicis también. Así que leña al mono. Parece que cada vez le cuesta más tapar ese dichoso metro que pierde conmigo. Me imagino la guerra que tiene en su cabeza, no ceder, no perder, tapar el agujero… algo fácil de pensar pero no tanto de hacer. Seguimos subiendo, mis compañeros me dicen que está sufriendo, que siga, que cede. Yo no miro hacia atrás, sólo en las curvas amplias donde no tengo que girarme. Coronamos, una pequeña bajada y la pared, la puntilla final en cada vuelta. La hago a tope, no hay otra manera, y al llegar arriba Pedro, ahora sí, se sienta y le saco unos metros. Escucho los gritos de la gente de mi equipo, me silban, me piden que insista. Eso hago. Pedro, en la bajada y las curvas se llega a poner a rueda, pero cuando llegamos a la zona de meta y el avituallamiento falla al recoger el botellín, duda y me escapo.

Unai Yus XC San Felipe 2018. Foto Rafael Campoverde

Unai Yus XC San Felipe 2018. Foto Rafael Campoverde

Toca bajar, me voy sólo. Son unos pocos segundos, unos pocos metros. Vuelo bajando, ya me he acomodado al circuito, ya he encontrado la trazada y el agarre. Dejo correr la bici, atravieso el parque donde veo que pedro sigue cerca, al acecho y otra vez para arriba. Esto duele, no sé si más psicológicamente o físicamente. Ahora ya no se puede guardar, tengo que dar una vuelta a tope, intentar abrir hueco y gestionar después. Agacho el lomo, aprieto los dientes y casi cierro los ojos. Me duele hasta el alma, pero es lo que nos gusta, disfrutamos sufriendo. Escucho que sigo abriendo hueco, y al llegar arriba veo que sí, que tendré cerca de 20 segundos. Lejos de relajarme y gestionar decido seguir insistiendo, bajo lo más rápido posible, incluso arriesgando un pinchazo, pero es el momento. Bebo agua, cambio de botellín y me dicen que tengo hueco. Ya no sé ni cuantas vueltas llevo, ni cuantas me quedan. Calculo que estaré aproximadamente  a mitad de carrera y me pongo en modo avión. No quiero que nada ni nadie me moleste, sólo quiero pedalear fuerte para arriba y fluir lo más rápido posible bajando. Ya casi ni escucho, ni siento. Sigo apretando, sigo manteniendo un ritmo constante. Hace un rato que me han dicho que Pedro tiene problemas mecánicos y que es Suso el que va segundo. Yo sigo con mi modo avión, no recibo los mensajes, sólo quiero seguir corriendo mientras pasan los kilómetros y las vueltas.

Unai Yus XC San Felipe 2018. Foto Rafael Campoverde

Unai Yus XC San Felipe 2018. Foto Rafael Campoverde

Por fin los jueces me cantan última vuelta y ya desconecto el modo avión. Empiezo a ver a la gente, a escuchar, a salir de la burbuja en la que me había metido. Hay veces que no sabes muy bien por qué, a pesar de tener la carrera controlada, quieres seguir apretando, sufriendo, dándolo todo. Y hoy era uno de esos días. La vuelta final sí me la tomo con un poco más de calma, pero incluso así marco un buen tiempo, por debajo de los 9 minutos. Hay carreras con las que se tiene feeling, y el XC San Felipe es una de ellas para mi…

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