Unai Yus, una piedra en el camino selló mi destino en el XC El Pinar

Unai Yus, una piedra en el camino selló mi destino en el XC El Pinar

Sábado de sufrimiento y disfrute, ya que aunque algunos, vestidos de uniforme, con placa y porras boicotearon el XC La Quinta, los amigos de Tri-Ciclos buscaron aliados en el Descendin MTB y en el Ayto de la Victoria de Acentejo y dos semanas más tarde pudimos competir en el XC El Pinar.

Si La Quinta era estrecho, revirado y ratonero, éste lo era elevado a la enésima potencia. La verdad es que el parque de El Pinar es pequeño, pero los del Descendin, azada en mano se curraron un buen circuito. Y ya que no había podido ir a ver el circuito entre semana, intenté ir con tiempo el sábado y casi no llego…. malditas carreteras, malditos atascos… pero bueno, aún así, pude darme 3 vueltas. Memorizarlo imposible, pero al menos no iba a ciegas.

Mi carrera es la última, la tercera y con algo de retraso, cosa inevitable cuando hay más pruebas antes. Salimos a dejarnos, literalmente, la piel. Como era de esperar, Jacob Reyes, en forma y fino se pone el primero, Pedro Rodríguez entra segundo en la curva, Lolo de León tercero, Suso Rodríguez Socas cuarto y yo quinto. Imposible entrar más adelante en la primera curva. Pruebo a meterle la rueda a Suso, éste se la va metiendo a Lolo… y veo que de momento toca esperar, hay 7 vueltas por delante y la carrera se va a hacer larga.

Unai Yus XC El Pinar 2018

Unai Yus XC El Pinar 2018

Sexta curva del circuito, todos en fila y a Lolo, en una curva en subida se le va la rueda delantera, se trastabilla, Suso le hace el afilador, se cae y yo libro, con lo que sin esperarlo y con un apretón me quito a dos rivales de golpe. Eso sí, los otros dos gallos se me han escapado unos segundos. No puedo mirar mucho hacia delante, tengo que ir súper concentrado en la trazada e ir a lo mío. Por detrás tengo gente cerca, por delante, van a pocos segundos pero es todo tan ratonero que no los veo. Prácticamente es un singletrack todo el recorrido, son todo giros y cambios de ritmo entre pinos y en cuesta, así que lo mismo subes 50 metros que bajas 65. Hay momentos en los que nos cruzamos y veo que Jacob y Pedro están bastante cerca. Se va acabando la vuelta, llegan las zonas dónde se puede apretar más, bajo dos dientes, aprieto ,los dientes, agacho la cabeza y a lo mío, a recoger carrete. Voy relajado, lo más rápido que puedo pero tranquilo, sé que si mantengo el ritmo llegaré a ellos.

Entramos en la segunda vuelta y veo que las cosas por delante han cambiado. Pedro adelanta a Jacob y le mete unos metros. Yo sigo sin terminar de acercarme, pero sigo con mi idea clara, a ritmo, sin locuras y sin cometer errores. Por momentos los pierdo, parece que están muy lejos, pero es más por las características del circuito que porque estén realmente lejos. Cabeza fría, paciencia y Jacob cada vez más cerca. Lo pillo y lo adelanto en cuanto puedo. Si vengo más rápido que él, tengo que aprovechar el momento y no dejar que se recupere. Está pagando su salida explosiva. Le saco unos pocos metros, pero en el repechón de asfalto que lleva a meta, lo da todo y se me suelda a rueda. Aprovecho para coger un poco de aire y darle duro otra vez. Jacob sigue en el rojo y tiene que ceder, así que me quedo sólo en segunda posición. Ajusto el punto de mira y busco a Pedro. No está lejos, tampoco cerca. La verdad es que el circuito es tan perro que no es fácil calcular las diferencias. No importa, a lo mío, ritmo y 0 errores. Y antes de lo esperado, tengo a Pedro justo delante, aunque tardo bastante más en llegar a ponerme a su rueda.

Unai Yus XC El Pinar 2018. Foto: No Solo Bici

Unai Yus XC El Pinar 2018. Foto: No Solo Bici

Ya estoy dónde quería, en cabeza de carrera, aunque sea compartida. Queda lo suficiente para ganar o para perder, pero al menos, ahora estoy más cerca que cuando venía persiguiendo. No hay tiempo para juegos, Pedro me prueba en las zonas más complicadas, yo aguanto con algún problema en alguna ocasión y con soltura en otras. Yo también pruebo, busco llevarlo un poco colgado en las zonas más duras para poder soltarlo por insistencia. En algunos momentos le abro unos pocos, pírricos, miserables metros. En otras sigue soldado a mi rueda. Estamos en esa fase de carrera dónde se va rápido, se aprieta, se marcan los golpes pero a la vez se bebe, se recupera el resuello y se estudia al rival. Pero sigue siendo una carrera, los dos tenemos el mismo objetivo y con respeto, pero nos seguimos enseñando los dientes. Hay deportividad, pero a la vez tensión por entrar delante en los sitios que ambos creemos más favorables para cada uno de nosotros.

Unai Yus XC El Pinar 2018. foto No solo Bici

Unai Yus XC El Pinar 2018. foto No solo Bici

Y de golpe, llega el porrazo. En la zona que más cómodo y fuerte me siento, dónde pensaba haber entrado primero para tensar a tope, yendo segundo, en una curva a derechas en subida, piso una piedra, esta se mueve, la rueda pierde el apoyo y al suelo. Noto dolor, no sé contra qué me he dado pero me duele. No consigo moverme. Ni pie derecho se ha soltado del pedal, pero el izquierdo, que es el que está arriba no, y para joderlo más estoy tirado, en una pendiente, con la cabeza hacia abajo. Imposible salir de debajo de la bicicleta. Me duele la caída, bastante, pero muevo los brazos para levantarme y no puedo. Mecagüenlaputa, ahora me duele más el orgullo que la pierna. Por fin llega unos espectadores, me sueltan la zapatilla del pedal y me ayudan a levantarme. Arranco, miro mi pierna derecha y veo un corte bastante feo, en la espinilla, algo de sangre y la espinilla ya inflamada. Duele, pero peor es el golpe que me he dado en el cuádriceps del otro lado que me obliga a pedalear como si fuera cojo porque se me sube. ¡Mierda, mierda, mierda…! Y cuando creía que ya nada podía ir peor, me doy cuenta que me han cambiado mi Superior Bike por un camión con remolque. Qué horror, soy incapaz de entrar en una curva en condiciones. ¡Qué desastre!, casi tengo que hacer maniobras para trazar las curvas, voy totalmente bloqueado, cuadrado, como decimos en el argot.

Unai Yus XC El Pinar 2018. Foto: No Solo Bici

Unai Yus XC El Pinar 2018. Foto: No Solo Bici

Pedro ya no sé ni dónde está, y por detrás, Jacob ha olido la sangre y viene espoleado a por mi, en este momento soy un pelele encima de una bicicleta y él un ciclón. Intento relajarme, dejar que vayan pasando las curvas, que la musculatura vuelva a acostumbrarse al pedaleo e ir volviendo poco a poco a mi ritmo. El cuádriceps derecho sigue amenazando en alguna posición un poco forzada pero ya responde, puedo pedalear con ambas piernas. La herida del tibial sólo sangra, no duele, y parece que he podido dejar el camión y recuperar mi bici. El público anima, me dice que Pedro está cerca, pero yo lo veo cuando nos cruzamos y hay mucho tiempo. Medio minuto en este circuito es un mundo cuando hay tanta igualdad entre los corredores. Jacob sigue acechándome, pero lo mantengo a raya. Y así, una, y dos  vueltas, lo que queda de carrera… jugando al gato y al ratón, nadando y guardando la ropa, pensando más en mantener que en ir a por el primero.

Por fin cruzo la meta, han sido 7 vueltas y aunque desde la caída no me he podido divertir tanto, me voy contento a casa. Contento porque la organización ha salvado una carrera que casi se pierde por causas ajenas a ellos. Contento, porque en hemos descubierto un nuevo sitio para hacer un XC y contento, porque aunque me he caído no me he hecho daño. Son cosas del ciclismo, la cara B, la menos amable, que siempre está ahí, pero que no nos gusta demasiado. Ahora a casa, a lamerse las heridas y a pensar en la próxima.

 

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