Unai Yus, el hierro se me resiste, sufro y disfruto pero no gano

Unai Yus, el hierro se me resiste, sufro y disfruto pero no gano

Este año ha tocado un Magma Bike totalmente diferente pero con un resultado similar. Sufrimiento, disfrute máximo pero sin victoria. La carrera herreña se me resiste. Llegaba con victorias y buenos resultados, viajaba en avión a mediodía para hacer la bajada y refrescar la memoria, iba con una doble. Todo pintaba bien, pero en esto de las carreras de bicis 2 + 2 no siempre son 4.

Me presento en la salida y tengo frío, estoy desganado. Anoche cenando me dijeron que me veían cansado. Realmente lo estaba, pero que otros lo noten no es bueno. De todas maneras me acosté temprano y espero haber recuperado.

Cuenta atrás y al lío. Los primeros metros, en llano, hay calma tensa, todos a mantener la posición pero nadie quiere encender la mecha. Hasta que llega la subida de asfalto… Normalmente el primero en arrancar en Jacob Reyes. En esta ocasión es su compañero Lolo de León el que tiene ganas de fiesta. Se le ve suelto, con ese pedalear suyo ligero, alegre. Nadie va a por el, así que pruebo a acelerar. No voy cómodo, es normal, acabamos de salir y no he calentado, así que con este repecho, las sensaciones tienen que ser malas. Me cuesta llegar a él, pero no parece ir mucho mejor que yo porque se sienta. Eso sí, cuando llego a su rueda, se pone de pie, acelera y me abre un huequito de nuevo. Por detrás, Flores se pone en paralelo a mi y a rueda tengo a Pedro y Gustavo.

 

Unai Yus. Magmabike 2018. Fonsbici Fonsworld

Unai Yus. Magmabike 2018. Fonsbici Fonsworld

Voy como asfixiado, con esa sensación extraña de llevar un limitador y no conseguir apretar al 100%, sin conseguir subir el pulso. Pienso o quiero creer que en cuanto alguien pegue un acelerón de verdad empezaré a ir mejor. En el llano aprieto, me llevo a todos a rueda y pillamos a Lolo. Decido abrirme y dejar que otros lleven la batuta a ver si así mejoran mis sensaciones. Se acaba el asfalto y entramos a la Hoya del Morcillo. Nada más empezar a subir Sergio Flores se pone el primero, Pedro Rodríguez le sigue y tras dudar un poco Gustavo sale a por ellos. Se queda a 5 metros, yo adelanto a Lolo y me quedo a 5 metros de Gustavo. No me pongo nervioso, y poco a poco, voy tapando el hueco. Me cuesta pero parece que voy algo mejor. Nos juntamos los 4, Lolo viene sólo y más atrás un grupo con varios compañeros del Loro Parque. Me quedo el 4º y puedo seguir el grupo relativamente fácil. Mi cabeza empieza a calmarse.

Pequeña bajada dónde volamos probandonos unos a otros y vuelta a subir. Sergio y Pedro, Pedro y Sergio se alternan en cabeza.Gustavo y yo a rueda.  Me parece que no vamos rápido pero sufro. Gustavo, que creía que iba a ser mi máximo rival hoy cierra el grupo. Voy descolocado, está claro que las cosas no tienen porqué ser como las esperas. Llega el sendero técnico y duro de subida. Flores el primero, Pedro segundo, yo tercero y Gustavo 4º. Flores mete el Eagle mientras Pedro tira de técnica y saltitos y yo opto por la lógica, caminar. Al final, todos, antes o después nos tenemos que bajar, con lo que seguimos juntos.


Salimos a la pista, ya no miro más atrás de nosotros cuatro, bastante tengo con estos tres galgos. Flores sigue juguetón y Gustavo parece que sufre. No llega a quedarse pero tampoco va pegado a nosotros. Por momentos pienso que juega al despiste y al momento pienso que va realmente justo. Si fuera con buenas piernas pasaría al relevo para salir de dudas. Pero hoy toca estar a la expectativa, al menos de momento. Sergio sigue a lo suyo y a Pedro lo veo cómodo. Yo hago como que voy bien, pero nada más lejos de la realidad. Las piernas me pesan una tonelada cada una, voy sin chispa, como por inercia. Pero Gustavo parece ir más jodido aún porque se queda.

Me cuesta un mundo seguir el ritmo. Voy con la puta sensación de no ir a tope pero no poder más. Puto limitador. Me falta chispa, es fatiga. Intento tirar de escuela y mantenerme a ver si esto mejora, pero la realidad es dura y va a peor. Me quedo unos metros. La carrera acaba de empezar y ya me han eliminado. Me revelo contra eso y pienso en positivo, toca sufrir y no dejarse. Mantengo, en la lejanía, a Sergio y Pedro. Van juntos y obviamente se van relevando. Yo haría lo mismo, cuantos menos rivales, mejor. Miro constantemente hacia atrás. No voy seguro de mis fuerzas, si lo fuera, no miraría atrás.

Estoy convencido que el de Tebik me va a coger, pero siempre que miro sigue a la misma distancia. Los dos de delante cada vez están más lejos y los voy perdiendo entre la niebla Espero esconderme yo de Gustavo, la niebla es cada vez más cerrada pero me sigue viendo. ¡Qué agonía!, qué incomodidad estar en el medio. Por delante un mundo, por detrás me siguen apretando. Seguimos subiendo, la niebla cada vez está más cerrada, el paisaje de lava negra y la niebla hacen que todo sea fantasmagórico. Ahora la niebla, al menos en parte, es mi aliada, Gustavo, si es que viene por detrás, no me ve. Estoy llegando al alto, soy un ente, solo escucho el ulular del viento y siento el frío y la humedad, soy un ente en medio de la nada, parece que el mundo ha desaparecido. Por fin, al coronar, veo a la gente de la empresa de cronometraje. Pregunto por la referencia, pero no sé si les habré parecido un fantasma o no me habrán escuchado, porque no responden y me miran como si estuviera loco.

Unai Yus. Magmabike 2018. Fonsbici Fonsworld

Unai Yus. Magmabike 2018. Fonsbici Fonsworld

Una bajada rápida de enlace que si te relajas y/o despistas te haces mucho daño me llevan a la Cruz de Reyes, la salida de la prueba corta. Unos me animan y me dicen que están ahí a 10 segundos, otros a 45, y los hay que me quieren eliminar del juego cantandome 3 minutos. Sé que no son ni 10 segundos porque los vería ni 3 minutos, porque es simplemente imposible. Toca apretar, parece que los ánimos de la gente me han sentado bien y empiezo a sentirme mejor. Seguimos por una zona volcánica, entre niebla. Es algo simplemente espectacular, el ruido que hacen las piedras al contacto con las ruedas, la niebla envolviéndolo todo…por momentos me olvido de estar en una carrera, parece que estoy yo sólo en esta maravillosa isla.

Pero hay que seguir, he venido a competir. Cruzó una carretera y empiezan los senderos, un carrusel de pequeñas subidas y bajadas, miles de curvas a derecha e izquierda, verde, yerba alta, árboles. Disfruto del sendero de La Llanía y su Laurisilva. Me apetecería ir más despacio, pero en la velocidad y en ir al límite encuentro otro placer. Disfruto, en un momento en que la niebla se abre, de unas espectaculares y acojonantes vistas a La Frontera, 1000m de caída libre nos separan. Y en ese momento, a lo lejos, veo a Pedro y Sergio que siguen juntos. Me animo, vuelvo a ser yo, vuelvo a tener ganas de darlo todo, de ir con las babas colgando y con el corazón desbocado.

Calculo que la diferencia es de 45 segundos aproximadamente, no será fácil pero toca intentarlo. Empiezo un carrusel de pequeñas subidas y bajadas, yerba alta y curvas a derecha e izquierda. Voy todo lo rápido que puedo, pero en esta zona es muy difícil recortar a no ser que cometan un error. Me acerco a una zona más delicada, con varias fechas hacia abajo que avisan de peligro. Primera curva cerrada a derechas bien, segunda a izquierdas, entro y sin saber cómo me encuentro volando. Doble carpado con tirabuzón, pero con una pésima recepción, es decir, de cráneo. Me levanto como puedo, me enderezo el casco, me sacudo la tierra y arranco. A los pocos metros me paro para meterme el Garmin al bolsillo porque he roto el soporte. Vuelvo a arrancar y al poco a parar, el manillar está mirando para La Gomera. Me monto, arranco y ahora el manillar está mirando a La Palma. Joder, vuelta a parar. Lo dejo más o menos bien, arranco de nuevo y llego al avituallamiento del Mirador de Jinama. Soy incapaz de dejar el manillar bien, vuelvo a parar e intentarlo. Esta vez queda medio bien, así que decido dejarlo así hasta meta.

Unai Yus. Magmabike 2018 08. Foto José Machin Martín

Unai Yus. Magmabike 2018 08. Foto José Machín Martín

Tocará ir torcido, a lo Paco Mancebo para equilibrar. Miro hacia atrás, creía que Gustavo me pillaría con tanta parada, pero de momento sigo tercero. Humberto me ofrece agua, le digo que no, hasta ahora solo he dado 2 tragos. Arranco, ya con la carrera perdida. Un corredor por delante puede tener problemas y podría pillarlo, dos sería un milagro. Así que cambio de chip y decido disfrutar. Voy cruzando las Praderas de Nisdafe, con la yerba más alta que nunca. Cruzar esta zona, cada año me hace sentirme en Euskadi. Yerba, mierda de vaca… De vez en cuando miro atrás. No voy despacio, pero no me fío de mis perseguidores.

Acabo las praderas y toca un poco más de sufrimiento, Camino Real. Último esfuerzo y en cuanto lo haga quedan 18 kilómetros de bajada. Disfrute máximo, primero senderos y pinos, sintiendo eso que llaman flow. Después picón y velocidad, una sensación que sólo tienes en esta carrera, una sensación de surfear sobre la piedra volcánica suelta. Una sensación embriagadora y acojonante a la vez que me acompaña hasta la meta de La Restinga.

Otro año en el podio, otro año sin conquistar la Magma Bike, así que, tocará volver. Además, este año no me puedo quedar al “tercer tiempo” como dicen en rugby… una razón más para volver a esta prueba que es mucho más que una simple carrera de BTT.

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