Unai Yus, doblando la apuesta en La Gomera y Fuerteventura

Unai Yus, doblando la apuesta en La Gomera y Fuerteventura

Un fin de semana en el que aposté todo al 2. Dos carreras, ambas en su 2ª edición, en 2 islas diferentes, 2 viajes relámpago y 2 victorias. Fue duro, pero mereció la pena. Y es que me gusta tanto conocer carreras diferentes y correr, que a veces hago locuras de estas. Y como premio, no sé si será una señal, me dieron un cencerro de los que llevan las cabras.

Todo empezó el sábado temprano. Tocaba ir a correr a La Gomera, el II XC Hermigua. El año pasado no pudovser, pero este año con el cambio de fechas y los cambios para mejorar el circuito no podía faltar. Así que me junté a mis compañeros Adriano y Juani en el muelle de Los Cristianos para irnos en barco a La Gomera. No éramos los únicos locos que iban el mismo día, aunque la mayoría de los rivales habían viajado el viernes.

Algo más de media hora de coche por las carreteras de La Gomera nos llevó llegar a La Hermigua, vestirse corriendo y a dar una vuelta al circuito, que no es plan salir a ciegas. Está claro que me gustaría dar más de una vuelta, porque la primera es a paso muy lento, pero es lo que he querido, venir en el día. Con Juani, Adriano, Lolo y algún corredor más damos una vuelta comentando la jugada. Coincidimos todos en que el circuito es divertido y que han trabajado mucho, especialmente en la zona del barranco para sacarlo.


Y casi sin tiempo nos ponemos en la salida y ¡¡¡fuego!!! Arranca Lolo, detrás Gustavo y adelantado a algunos corredores que no sé ni quienes son me coloco tercero. Lolo va con ganas, es un tío que va fácil de salida. Acelero y me pongo a rueda. Paso estrecho por un puente metálico para cruzar el barranco y en nada llega la subida de asfalto. Me han hecho sufrir, así que ahora vamos a sufrir todos. Tenso y me voy sólo. No vienen lejos, sobre todo veo a Gustavo cerca. Hay pequeñas bajadas rápidas pero la mitad del circuito pica para arriba. No abro hueco y empieza la parte descendente. Bajo con precaución, sólo he dado una vuelta y no sé hasta donde puedo ir en las curvas. Gustavo se va acercando poco a poco y a Lolo y el resto hemos dejado de verlos. Más tarde me enteraría que el de Tri-Ciclos había pinchado. Fin de la primera vuelta y Gustavo me pilla. La segunda es de marcaje y además ya voy más agusto en el circuito.


No vemos a nadie más, dejo a Gustavo que marque el ritmo a ratos. Se le ve cómodo, se nota que ayer le dio unas cuantas vueltas. Vamos rápido y disfrutando, sobre todo en la zona de obstáculos artificiales y en el barranco. Piedras y más piedras en un singletrack sin un metro recto. Y al llegar a meta… ¡sorpresa…! los jueces nos paran. Nos informan de que un corredor se ha caído y ha tenido que entrar la ambulancia a evacuarlo. Se ha caído cruzando el riachuelo que riega el barranco, en una zona de cemento donde el agua corre por encima y está lleno de musgo. Una zona que parecía hielo. Mala suerte para el M-50 de Tri-Ciclos Enrique, resultado, rotura del cuello de la cabeza del fémur.

Carrera parada hasta que vuelva la ambulancia. Hacemos como que damos pedales, pero la pereza nos puede y le damos más a la lengua que a los pedales. Nueva
carrera, a “sólo” 3 vueltas. Y allá vamos, Gustavo en modo inmolación, yo a rueda y por detrás, persiguiendo, mis compañeros del Loro Parque Juani y Adriano. Gustavo no afloja, ha decidido jugar fuerte, y yo a rueda. Subiendo más o menos voy bien, pero bajando por el barranco parece un videojuego. El problema es que aquí no hay vidas, aquí si te comes una piedra “te mueres” y se acabó el juego. Le doy al de Tebik un metro, lo justo para que me marque la trazada y poder ver las piedras. Qué piedras, rocas. Son enormes, y a esta velocidad lo parecen aún más. Bendita Superior Bike de doble suspensión… Vamos acabando la vuelta, nos acercamos a meta y por fin puedo soltar la mano del manillar para echar un trago de agua.

Unai Yus. XC Hermigua 2018

Unai Yus. XC Hermigua 2018

Vamos a por la segunda. Y en cuanto llega la subida de asfalto ataco como si fuera una carrera de carretera. A tope, sin especular. Miro hacia atrás y Gustavo se sienta. Me duelen las piernas, pero eso él no lo sabe, sólo piensa en su propio dolor de piernas. A tope, a abrir hueco. Lo voy consiguiendo, ya estoy en la segunda subida y el hueco es mayor. Me caliento, me vengo arriba y entro en la zona de obstáculos como si no hubiera un mañana. Hago los 4 primeros saltos, llevo a la rampa y… error de cálculo, salgo volando sin tocar ninguno de los palets de la bajada. Aterrizo en la tierra y salvo la hostia terrible porque llevo una doble. Toque de atención, bajada a la tierra, hay que ir centrado y concentrado. Entro al barranco buscando mantener la velocidad y no cometer errores. Llego a meta, sólo queda una vuelta, llevo ventaja, así que toca gestionar. Apretar subiendo y disfrutar bajando, la velocidad justa para no relajarme ni caerme o pinchar.

Pienso en el domingo y el calentón que me espera, en el madrugón, en el viaje, pero no me relajo, las carreras acaban cuando se pasa la línea. ¡Por fin! Victoria, ducha, comer, podio y al barco de vuelta a Tenerife.

Y aún quedaba el domingo…

Cuando el despertador suena a las 05:00 un domingo para ir a una carrera es que eres un puñetero friki. Pues nada, a volar a Fuerteventura a correr la II Cronoescalada Caretta Beach, organizada por los chicos del Cofete.

Llego a Costa Calma con tiempo. Lo necesito, porque tengo que montar la bici. Es lo primero que hago, y ya después, dorsal y a ver algo de la crono. Acompaño a Rui, que tiene que ir a iluminar uno de los túneles que pasamos, y así aprovecho a ver parte del recorrido. Veo lo más llano y pobre iluso, comento que no hace viento. Rui sonríe y me dice… todavía. Café, últimos preparativos y parte final del calentamiento. No suelo ser un buen ejemplo en esto, me da mucha pereza calentar, pero después de la carrera de ayer, del viaje en avión y para una crono… toca.

Cuenta atrás y al lío. De salida una rampa de asfalto que te quita el hipo. Las salidas son cada 30″ y me fijo un objetivo. Un minuto y medio antes que yo sale Fabián Molina. Sé que está con buenas piernas y afortunadamente para mí lleva una equipación rosa que se ve de lejos. La primera tiene varios sube y baja, es bastante rápido y hay que ir muy concentrado, así que me olvido de Fabián y voy a lo mío. Aproximadamente en el kilómetro 5 empieza la primera subida larga, bastante tendida, de mover desarrollo….si no fuera por el vendaval que sopla. He salido fuerte y me parece haber recortado 15″ a Fabián. Pero no me fío, es a ojo… así que, motivado, pero a seguir apretando.


Él va pasando corredores, que al poco paso yo. No me ve, va concentrado en su carrera. De la misma manera yo no miro atrás. Tres corredores han salido detrás mío, no sé cómo irán, pero mientras yo recorte diferencia a Fabián, va bien. Seguimos subiendo por el barranco, he recortado otro poco a Fabián, pero aún no llega a los 30″. Agachó el lomo y aprieto los dientes. Me habían dicho que la subida de hacía larga y lo estoy comprobando. Veo a otros corredores bajando y aún me cruzo con gente que había salido bastante antes que yo. ¡Qué puta agonía!, ¡quien me mandaría venir…!

Por fin me cruzo a Fabián, así que me queda un minuto aproximadamente para empezara bajar. Corono, giro y para abajo. No hay mucho desnivel, hay que pedalear. Y para mí sorpresa… el viento sigue dando por culo, que no de culo… es una máxima del ciclismo, el viento a favor no existe, es una leyenda urbana. Sigo bajando, apretando y muy atento por la cantidad de piedras que hay. Por fin llego abajo, desde aquí prácticamente todo es subida y con pendientes más fuertes. Sé que tengo que llegar a unas antenas. Busco otra vez la referencia de Fabián. El sigue adelantado corredores que al poco paso yo. Voy buscando piedras grandes, postes, gente… y voy tomando referencias. Mi carrera es con Fabián, los otros 3 que vienen por detrás los he visto lejos cuando hemos girado. Me cuesta, las rampas sin duras, me duelen las piernas, pero ya voy por los 35″ de ventaja. Sigo apretando y por momentos regulo. Cada vez queda menos, y es difícil adelantar corredores en las partes más inclinadas. Veo a Fabián cerca, pero claro, estamos en unas rampas del 25-28%. Pero el reloj no miente, son ya 40″. Casi está, un poco más, último esfuerzo… y meta. ¡Joder!, ¿no decían que Fuerteventura era llano?

Menuda cronoescalada, dura, dura, dura….. aún queda bajar hasta Costa Calma. Una reparadora ducha, 2 platos de paella más tarde se hace la entrega de premios, incluido el metálico. Ya sólo queda volver al aeropuerto, sufrir unos retrasos en los vuelos y llegar a mi casa a las 23:00. Definitivamente, me he ganado con creces el cencerro del Cofete, estoy como una puta cabra.

Clasificación II XC Hermigua, La Gomera: clasificación_ii_xc_villa_de_hermigua

Clasificación II Cronoescalada Caretta Beach Costa Calma, Fuerteventura: ii_cronoescalada_caretta_beach_web

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