Unai Yus, feliz y lleno de polvo en una de las mejores carreras de Canarias. Campeonato de Canarias XCM 2018

Unai Yus, feliz y lleno de polvo en una de las mejores carreras de Canarias. Campeonato de Canarias XCM 2018

IV XCM Madre del Agua, 4 años en Tenerife y mi cuarta participación. Cuatro años viendo crecer esta prueba, 4 años viendo cómo el C.C. Eslabón mejora la carrera, 4 años en los que su cabeza principal, Eduardo Dávila se ha dejado la piel en su carrera. Por tanto, quizá no sea muy objetivo hablando de la carrera más bonita, más divertida y compensada de Tenerife. Madre del Agua 2018, Campeonato de Canarias XCM, 67km de disfrute máximo.

Se presentaba la carrera con bastantes cambios, el principal, aumento de distancia para poder acoger el Campeonato de Canarias XCM, con una zona nueva por la “parte sur” de Los Montes de La Esperanza. Todo el mundo que ha ido a ver el recorrido me avisa de que la carrera va a ser muy dura, que se va a hacer muy larga y que aunque no tenga ninguna subida excesivamente larga, sí que tiene  innumerables repechos.

IV Madre del Agua Campeonato Canarias XCM 2018

IV Madre del Agua Campeonato Canarias XCM 2018

Así que, desde antes de la salida voy con el chip de ser conservador de salida. Mis compañeros de equipo me han explicado bastante bien las partes más importantes. El calor va a apretar, con lo que el día va a ser duro. Llamada por cajones y subida de casi 3 kilómetros en marcha neutralizada, hasta llegar al parque recreativo Lomo de La Jara, donde nos paran, aprovechamos a vaciar la vejiga y al terminar la cuenta atrás salimos en estampida.

Ritmo alto, Rubén Velázquez el primero en ponerse a tirar. Enseguida, Gustavo Torres, uno de los favoritos, le da el relevo, y poco después Lolo de León, otro de los gallos. Yo a la expectativa, siempre bien colocado. Miro atrás y me sorprende que ya somos pocos, menos de 10. Lolo y Gustavo siguen acelerando, el primer sendero está relativamente pronto, kilómetro 5 aproximadamente, y no quieren líos. Yo a rueda, siempre atento, el tercero del grupo. Y entramos al sendero. Decir que no me divertí sería faltar a la verdad. Esta carrera es la que más senderos tiene de Tenerife. Pero, tengo que reconocer que también pasé algo de miedo. Entrar de una pista con bastante luz a un sendero lleno de claroscuros, piedras y surcos no es moco de pavo. Si a eso le unes que Gustavo se conoce el terreno y se tira a bloque… pues tienes este resultado, una mezcla de diversión y acojone importante. Tanto, que a la salida del sendero Gustavo, Lolo y yo tenemos unos 20 segundos de ventaja sobre Pedro, Rubén y algo más sobre el resto.


Decidimos aprovechar la ventaja, como para no… La primera parte de la carrera es bastante rápida, fluida, la bici corre. Y corre más si aprietas. No vamos a muerte pero tampoco despacio. Por detrás, a lo lejos, vemos  a Rubén y Pedro que siguen intentando cazarnos. Nosotros a lo nuestro. Veo a Gustavo muy motivado y muy seguro. Va confiado, se nota que conoce bien el recorrido. Lolo, lo mismo, es un clásico en Tenerife y probablemente sea el tío que mejor se conoce todo el monte. Van alternándose en tirar, yo intento colaborar, pero casi no me dejan. Pues nada, por tirar no voy a discutir. Yo lo intento, tiro, pero si ellos quieren trabajar más, no voy a ser yo quien les diga que no. Vamos ganando altura, vamos subiendo pero al contrario que en otras carreras de Tenerife no hay subidas excesivamente largas. Alternan las subidas con tramos de pistas llanas y alguna bajada. Para mi gusto, esto hace la carrera mucho más amena y divertida, pero tener esto claro en la cabeza… está al alcance de muy pocos. ¡Mi enhorabuena!


Seguimos los tres juntos, ya hemos pasado el kilómetro 20 y nos acercamos al segundo avituallamiento. Voy bebiendo, mucho, en cada avituallamiento tenemos gente del equipo. Un lujo estar en el Loro Parque. Sigo viendo a Lolo y Gustavo muy enteros, pero creo que yo voy mejor. Creo, y sobre todo, lo espero. Llegamos a la carretera que sube de La Esperanza al Teide. Toca cruzarla por debajo, por un pequeño túnel. Pone paso obligatorio a pie… y menos mal, casi tenemos que pasar de rodillas, jejeje. Si intentamos pasar en bici, hubiéramos emulado a Sleepy Hollow. Montamos y a seguir. Llegando al siguiente avituallamiento, otro tramo a pie. La razón, sólo la saben los técnicos de Medio Ambiente, pero hay que acatarlo y corremos con nuestras bicis en la mano. Cambio de botellín después de apurar lo que quedaba en el que llevaba y seguimos. Hace ya tiempo que creo que si no nos pasa nada, la carrera está en este trío.

Una subida más y llegamos a Las Helecheras. Esta vez toca bajarlas. Subirlas es mortal, pero bajarlas… si te pasas de listo y te sales, puede ser mortal literalmente. Es una pista ancha, con muchísimo desnivel y mucha pinocha suelta. Gustavo, en su línea, como en todas las bajadas, marcando el ritmo. Yo a unos metros para ver todo, y Lolo a un par de metros de mi por la misma razón. La disfrutamos y bajamos sin problema. Estamos en la parte sur de los Montes de La Esperanza y llega una de las subidas más largas o al menos, con varias subidas encadenadas con pequeñas bajadas. Paso al relevo, me pongo de pie y bajo un piñon para ir más cómodo y escucho un ppuuff, “pasa Lolo”. Gustavo está pasando un mal momento, Lolo tampoco tapa el hueco. Dudo unos segundos, no esperaba arrancar desde aquí, estamos en el kilómetro 33 y falta mucho aún. Pero las estrategias están para cambiarlas. Decido probar, aprieto y voy haciendo hueco. La subida me favorece, no tiene una pendiente excesiva, pero sí la justa para que haga daño. Noto que muevo desarrollo, que voy rápido, y cuando miro para atrás no veo a nadie. Estoy abriendo hueco con facilidad. Ahora sí voy casi a tope. No me olvido de beber y abro una barrita, me como media y la guardo. Sigo. Llega una bajada, otra subida, más bajadas, de momento todo pista, rápida. Disfruto. El día está perfecto, calor sin ser agobiante, un recorrido motivante, con bajadas y subidas.

Unai Yus. IV XC Madre del Agua 2018. Foto Elsa Gimeno

Unai Yus. IV XC Madre del Agua 2018. Foto Elsa Gimeno

Voy devorando kilómetros y tengo ganas de senderos. Sé que queda lo bueno. Vuelvo a cruzar la carretera que sube de La Esperanza al Teide, ahora por debajo de Las Lagunetas. Y empieza la fiesta. Senderos, carrileras, zonas estrechas, oscuras que de repente se abren para volverse a cerrar. Piedras, surcos, velocidad. Ahora sí voy disfrutando. Tengo que concentrarme para no olvidarme que estoy en una carrera y que no puedo cometer errores. Quedan aún 20 kilómetros. Me siento realmente bien, hoy es de esos días en que las piernas van solas. Si no cometo errores dudo que se me escape la carrera. Aprieto todo lo que puedo en las subidas, algunas realmente duras, como la zona de Fuentefría, pero todo compensa con las bajadas por sendero que nos han preparado. Incluso alguno de los senderos está en zonas de Laurisilva. Orgásmico, sin palabras. Sigo flipando con el recorrido. Es cierto que se hace interminable, pero en mi caso, con las piernas que tengo hoy, lo voy agradeciendo. Se han sacado algunos senderos nuevos estos tíos del Eslabón, otros los han metido en el sentido contrario a ediciones anteriores. Voy mirando el garmin. Casi me da hasta pena que esto se esté acabando. Llego a la famosa bajada de las torretas, y obviamente me tiro por el “Superratón”. Bajo divirtiéndome, paso las primeras curvas, los escalones y cuando estoy llegando abajo y cuando menos lo espero, pego con el pedal izquierdo en un tocón escondido entre la hierba y hostia terrible. Está claro que las carreras no se acaban hasta cruzar la línea de meta. Pero parece que hoy la suerte está conmigo y me levanto sin problemas. Ni siquiera miro la bici, salto a ella y sigo pedaleando. Acabo el sendero y veo la placa de 5km meta.

IV XC Madre del Agua. Campeonato Canarias XC Maratón 2018

Podio Élite Masculino Campeonato Canarias XC Maratón 2018

La caída me ha hecho estar más alerta, en cualquier despiste se puede perder la carrera y el campeonato. Aún quedan senderos, una bajada rapidísima por asfalto, un repecho corto y duro y la última zona de praderas y senderos. Feliz, lleno de polvo, cansado pero sonriente cruzo la meta. Por fin me saco la espina y consigo ganar una carrera que se me resistía. Además Campeonato de canarias XCM y en la mejor edición de las 4 que se han disputado. ¡Qué coño, en la mejor carrera de Tenerife y una de las mejores de canarias!

Gracias Eslabón, gracias Eduardo Dávila y gracias a la Federación Canaria por elegir esta carrera como campeonato de Canarias XCM 2018. Todos los corredores, desde el primero al último la recordaremos durante mucho tiempo. Empieza la cuenta atrás para el V XCM Madre del Agua 2019.

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