Cicloturista Virgen de La Cuevita 2018. La belleza del mar de nubes

La 54ª edición de la cicloturista Virgen de La Cuevita batió su propio record, con más de 350 ciclistas que consiguieron completar su peregrinación hasta Artenara a pesar de la lluvia y el calor  que acompañó a los protagonistas durante gran parte de los 40 km que tenía el recorrido de la ciclo.

Cicloturista Virgen de La Cuevita 2018. La belleza del mar de nubes

Cicloturista Virgen de La Cuevita 2018. La belleza del mar de nubes

Una mañana típica de agosto saludaba  a los ciclistas participantes que poco a poco se iban acercando a los aparcamientos del Estadio de Gran Canaria, lugar desde donde  sale la cicloturista estas últimas ediciones. Un recinto que en esta ocasión cambió los conciertos de música nocturna por el recital matutino de “shimanos y campagnolos”  que dieron todos los protagonistas, bajo la anodina y plomiza  panza de burro capitalina. Relajo, risas y saludos mientras por megafonía se  daban los últimos consejos acerca de la seguridad, concepto este último por el que velaron y de qué forma la Guardia Civil y grupos de moteros como los Angeles Verdes o los hermanos Soto que ayudaron a la benemérita a controlar el tráfico durante los 40 km de subida.


A las 9:30 calando pedal y todos camino de Teror que la mañana prometía ser larga. La Villa Mariana era la primera población que atravesaba una ciclo que tiene un recorrido bastante duro para unas piernas que no estén muy acostumbradas a darle a esto de la bicicleta a menudo. Ya por allí la serpiente multicolor cada vez parecía más una goma y descolgaba a los primeros ciclistas que perdían comba de la cabeza. Camino de Valleseco empezaron a caer las primeras gotas de lluvia que acompañaron a los participantes durante parte de la subida –casi que mejor -pensarían algunos, pues el calentón ya era muy visible en las caras de algunos ciclistas antes del primer avituallamiento en el Balcón de Zamora. Reagrupamiento y refrigerio bajo la fina lluvia que por momentos todavía persistía mojando la indumentaria azul que tenía el maillot de la ciclo en esta 54ª edición.


Los siguientes kilómetros eran los más duros con la zona de “pegamento” de Lanzarote donde la bicicleta se agarra al asfalto como una lapa y hace de ese tramo uno de los más difíciles, por cierto que no quiero pasar por alto el arreglo que ha sufrido el asfalto con respecto a otros años, donde esa zona en particular era un calvario, parece que poco se van poniendo las pilas en el Cabildo de Gran Canaria con el mantenimiento de nuestras carreteras. Lo que era un tiempo desapacible, por arte de magia, o mejor dicho, por la cantidad de metros de altitud acumulados dio paso a un cielo azul  inmaculado y a uno de esos paisajes de “mar de nubes”, tan  típico de las zonas altas de la isla. A estas alturas de la prueba algunos llevaban ya  la marca del cansancio no solo en las piernas, sino en el alma y les costó dios y ayuda llegar a Pinos de Gáldar donde estaba establecido el último reagrupamiento antes de la entrada triunfal en Artenara, donde a las puertas de la Iglesia de San Matías esperaba la Virgen de la Cuevita, para la ofrenda que todos los años le hacen los ciclistas, en esta ocasión por parte de integrantes de la Selección Canaria y Cántabra cadete femenina que cubrieron de flores a la Virgen.


Como curiosodades por ejemplo contar que Roberto García, Concejal de deportes de Artenara, participó en la marcha subiendo hasta su pueblo en bicicleta, que participó Alba Leonardo integrante del equipo cántabro Río Miera-Meruelo, y tercera de la Copa de España cadete femenina, que gracias al trabajo del CC Iduna y a la invitación de la FICGC René Antúnez Miranda cumplió su sueño de participar en la marcha, René es un deportista discapacitado auditivo que llego a Artenara más contento que unas castañuelas. También que la participación femenina volvió a ser protagonista ya que cada vez son más las mujeres que se acercan  a participar en este tipo de eventos, que no hubo que lamentar ni un solo incidente más allá de alguna avería o pinchazo de rigor y  que además de la ofrenda floral, el consistorio y la federación intercambiaron obsequios por medio de D. Jesús Díaz, alcalde de Artenara y José Blandón secretario de la FICGC. Al final, comida de confratenización en las instalaciones municipales para todo el que quisiera y tertulia antes de emprender una pesada vuelta a casa, con  el calor de un sol en todo lo alto.

 Se nos va un año más La Cuevita, una de las cicloturistas con más éxito del archipiélago canario, este año con una participación de record, las plazas se cubren casi en cuanto salen, más de 350 deportistas un número que empieza a ser difícil de manejar por la organización, sobre todo por la cantidad de requisitos y permisos que se solicitan desde las instituciones para poner en marcha un evento de este tipo, hasta el punto que pueden ponen en peligro la próxima edición, sería una pena… ¡¡¡Viva la Virgen de La Cuevita!!!

En breve publicaremos todas nuestras fotos en el Facebook de pedaleandoporcanarias

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