Arde Gran Canaria

Arde Gran Canaria

No tenía pensado escribir nada acerca del incendio que asola desde la tarde de ayer las cumbres de Gran Canaria y que probablemente lo siga haciendo hoy durante todo el día, pero es que últimamente ando más tierno de lo habitual y estas cosas me llegan, debe de ser cuestión de la edad.

Es obvio que no somos un medio que nos hagamos eco de sucesos de este tipo, nuestro rollo es otro muy distinto, pero me niego a pasar por alto todas las imágenes que pasan frente a mí, bien  por la televisión o bien en las redes sociales. Lugares tan emblemáticos para todos como la Cruz de Tejeda, El Pico de las Nieves, la Caldera de los Marteles y un largo etcétera reducidos a cenizas en tan solo una horas, es algo que será muy duro de asimilar. Quedarnos sin estos lugares tan nuestros, o que pasen décadas hasta que vuelvan a estar como estaban ayer, tendrá un impacto difícil de calcular, no solo económico, eso por supuesto, sino moral.

Esperemos que por lo menos salvemos lo más importante, que son las vidas de todos los habitantes de Tejeda, San Mateo y demás municipios afectados y no haya que lamentar ninguna víctima. Las casas, los negocios y propiedades de toda esa buena gente tardarán en volver a ser lo  que eran, pero con el tiempo y las ayudas que imagino se destinarán, volverán a levantar cabeza.

Cumbre de Gran Canaria Artenara

Cumbre de Gran Canaria Artenara

Pero… ¿Y qué pasará con todo nuestro campo?, ¿cómo les explicaremos a nuestros hijos que teníamos las cumbres llenas de árboles y de vida ahora que ya no hay nada?, ¿cómo serán los paseos en bici entre cenizas y escoria? O esas fotos de recuerdo sacados a pie de bici en cualquiera de los miradores increíbles que teníamos, ¿cómo serán ahora?

Me sobrecoge pensar que hace unos días estuvimos dando una vuelta de regreso de Artenara con motivo de la Cicloturista Virgen de la Cuevita. Volvíamos a casa en bicicleta y Antonio, la cara de pedaleandoporcanarias en Tenerife, me pidió volver dando un rodeo para disfrutar de todos los paisajes que hacía años que no veía, –¡Joder que bonito es esto, ya casi no me acordaba!–, me dijo pese a la paliza que llevábamos entre pecho y espalda. Hoy me vibra el móvil por enésima vez y descubro un vídeo viral con las llamas quemando el Parador de Tejeda, justo donde nos paramos a echar un refrigerio con algún que otro amigo ciclista, y se me cae el alma al suelo.


Escribo esto de noche e incluso se ven las llamas desde la capital, ahora de poco o nada valdrá empezar a echarnos lo culpa de que si esto se hizo mal o si lo otro se hizo peor, si fue provocado o si fue natural si se pusieron los medios suficientes o si los recortes provocaron que la desgracia fuera peor, lo cierto es que teníamos un paraíso y veremos en que lo hemos convertido, pero no pinta nada bien.

Solo nos queda algún motivo para la esperanza, esperemos que llueva y que afloje el viento, hace muchos años vengo escuchando que el pino canario aguanta el fuego,… esperemos que sea verdad y que esta circunstancia palíe el daño infringido al medio ambiente. Esperamos también que esto valga para algo, para que no vuelva a pasar y sobre todo, por lo menos esperemos que cuanto amanezca estemos todos. Y esperemos que quede algo para nuestros hijos. Un abrazo.