“Cuento de Navidad” por Heriberto Santana y Antonio García “Tolo”

“Cuento de Navidad” por Heriberto Santana y Antonio García “Tolo”

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Tolo y Heriberto en la tradicional subida a la Cruz de Tejeda

La historia que os vamos  contar bien podría ser un cuento de Navidad, una fábula sobre amistad y ciclismo con moraleja final incluida y en el que los dos protagonistas, Heriberto y Tolo nos cuentan una bonita historia, de la que todos hoy todos formamos parte o en el mejor  de los casos, formaremos parte alguna vez de ella…

Para situar el principio de la narración y no empezar con el manido “Erase una vez…”, debemos de remontarnos a la década de los 80, concretamente al año 86. Por aquel año, Maradona andaba regateando ingleses sin parar, Tyson se proclamaba en el campeón más joven de los pesos pesados y Alain Prost volaba en su Williams camino del título mundial. En el Tour Bernard Hinault tenía que ceder ante un joven americano llamado Greg Lemond y en España Álvaro Pino se imponía sorprendentemente en la Vuelta a España.

En aquellas navidades Domingo Heriberto Santana y Antonio García Artiles, Tolo a partir de ahora, iniciaban una costumbre ya convertida en tradición y que amenaza en convertirse en peregrinación, al elegir  de manera espontánea  el día de Nochebuena para subir a la Cruz de Tejeda.

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

“Antes de nada tengo que decir que este evento no fue planificado, sino que surgió espontáneamente en la Navidad de 1.986. Heriberto y yo, amantes y practicantes del deporte, en concreto del ciclismo y, aprovechando las fiestas navideñas, dijimos de subir hasta la Cruz de Tejeda la mañana del 24 para de alguna manera recibir la navidad deportivamente. Por el camino íbamos haciendo fotos y también nos  tomamos una sidra y unos turrones que llevábamos en nuestros maillots. De allí subimos hasta Los Pechos.”

Por aquel entonces el ciclismo en España se había sacudido definitivamente el complejo de inferioridad que teníamos, sobre todo hacia Francia e Italia y nuestros corredores se hacían respetar en las carreteras de toda Europa. Al cobijo de aquellas victorias los ciclistas dejábamos de ser unos señores raros que iban en bicicleta para convertirnos en deportistas que se atrevían con todo…

“Esa primera vez sólo subimos nosotros dos. En esos años no éramos tantos los que practicábamos ciclismo y, además, no sólo eran fechas navideñas sino que comenzaba el invierno y hacía frío y algo de viento. Tampoco existían las prendas deportivas de abrigo de las que disponemos actualmente. La afición y el enganche al ciclismo estaba empezando gracias  a Perico, que en ese momento estaba en boca de todos.”

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Se empezaban a crear los primeros clubes de aficionados en las islas, aunque hacía ya tiempo que el ciclismo era un deporte tradicional, pasaba a convertirse en un deporte practicado por el gran público y algunos lugares empezaban a tener solera ciclista…

“Éramos ciclistas habituales. No se sube a la Cruz de Tejeda si no eres un habitual de la bici. Los que empezábamos por aquel entonces nos solíamos reunir en el Obelisco los sábados y los domingos. Acudían ciclistas infantiles, juveniles, aficionados y veteranos. Desde entonces hasta hoy, el Obelisco ha sido y es un punto de referencia importante en el ciclismo. Es un punto de encuentro de ciclistas de toda la isla por el que han pasado miles de ellos. Algunos de ellos conocidos en  todo el archipiélago e incluso alguno conocido a nivel profesional. Peninsulares que venían a la isla a hacer el servicio militar también conocían este punto como el lugar desde el que se iniciaban las rutas.”

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Poco a poco la gente se fue animando y lo que en un principio fue cosa de dos locos amantes del ciclismo, se fue convirtiendo en una tradición que año tras año desde aquel lejano 86, va sumando adeptos…

“Sí, ese fue el primero y todos los años hemos subido Tolo y yo. Posteriormente, cada vez más ciclistas se han ido animando a hacer esta hazaña. Los primeros años salíamos desde El Monte Lentiscal (restaurante Bentayga) y, a medida que fuimos siendo más ciclistas pasamos el punto de salida oficial al Obelisco. Actualmente, se sube de todas partes: de Tamaraceite (Cruz del Ovejero), Arucas, Playa del Inglés… pero todos con el mismo objetivo, la Cruz de Tejeda. El año pasado no pude subir en bici por temas de salud, aunque sí lo hice en coche, porque no quería quedarme en mi  casa sin ver a los amigos el espectáculo de la subida y recordar años anteriores.”

En todos estos años desde el comienzo de la tradicional subida, los protagonistas vivieron todo tipo de circunstancias y situaciones. Ese día nada está escrito, solamente el día 24 debes montarte en la bici y llegar a la parte más alta de la isla, superando aparte de las rampas el clima que a esa altura del año siempre te puede sorprender…

“Siempre se sube el 24, pero ningún año es igual al otro. Lo mismo te llueve y la niebla no te deja ver, que tienes el día soleado. Así hubo uno completamente despejado en el que desde el Pico de las Nieves veíamos el Hierro. Hemos tenido días de sol, de lluvia y hasta de granizo. Incluso en una de las subidas a Heriberto y a mí nos tuvieron que ir a buscar debido a que el frío y la niebla no nos dejaba  ver y ni tan siquiera agarrar el manillar de la bicicleta.”

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Por supuesto, que las anécdotas que los protagonistas pueden llegar aglutinar en tantos años son de los más disparatadas y divertidas, ¿o no Tolo?

“Nos ayudamos unos a otros ante pequeños problemas como caídas, pinchazos, desvanecimientos, orientar a los que se aventuran por primera vez en un mundo desconocido de la larga distancia,…”

“Recuerdo que en una de las subidas, Heriberto se encontró con unos jóvenes con caras preocupadas y paró a preguntarles que les ocurría. Le contestaron que tenían un problema, al mismo tiempo que se daba cuenta de que habían pinchado. Él llevaba bici de carretera y ellos de montaña pero no tenían cámaras ni parches. Heriberto les dijo que no se preocuparan de nada que les dejaba unos parches y listo. Cuál fue su sorpresa al ir a buscarlos y darse cuenta de que no había llevado ni cámara ni parches. Gracias a otro grupo de ciclistas que les ayudó.”

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Y sin saber muy bien por qué, todo el mundo se puso poco apoco de acuerdo, boca a boca, año a año, la idea corrió como la pólvora, hasta convertirse prácticamente en obligación para todos los aficionados al ciclismo de Gran Canaria, lo cual llega a emocionar a sus protagonistas…

“La verdad es que nos emociona y nos llega a lo más hondo de nuestro corazón  ver que ya es una subida tradicional y casi obligada. Ya en aquellos primeros años comentábamos que quizás con el paso del tiempo, se haría una costumbre que los ciclistas hicieran esta subida en este día y hoy por hoy, cada vez somos más.”

Es difícil encontrar un motivo que provoque que una etapa con un perfil tan duro, en plena pretemporada, en un día familiar y con riesgo en descenso peligroso si llueve, tenga tanto éxito. Los protagonistas nos dan sus claves…

“Creo que para los amantes del ciclismo es una posibilidad más de reunión en una fecha señalada y en la que no se olvida la competición y pones a prueba tu fortaleza física. De alguna manera es el día de reunión navideña de los ciclistas.”

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Las cosas han cambiado mucho, desde entonces el deporte ha crecido exponencialmente año a año, se practica más, aunque los días dorados del ciclismo profesional hayan pasado y en la actualidad ande enredado en luchas internas, suplicando dinero para sobrevivir y malherido por los escándalos de dopaje, aquellas primeras generaciones de ciclistas  en blanco y negro (como vimos en algún articulo anterior) que circulaban por carreteras remotas de las islas , compitiendo a nivel aficionado sembraron su semilla, y a día de hoy prevalecen toda la esencia de sus valores. Sumado a que en particular  Canarias es un paraíso ciclista, como nos cuentan Heriberto y Tolo…

“Indudablemente el deporte en general y el ciclismo en particular han ido en aumento. Desde nuestra opinión personal, tenemos a nuestra disposición la isla ideal para practicar deporte al aire libre. No sólo deportistas locales sino que también vienen gran cantidad de deportistas nacionales y extranjeros a entrenar por aquí. Uno de ellos, el ganador de la última vuelta ciclista a España, Alberto Contador, al que le fue bastante bien.”

Tantos años dieron para mucho, sólo hay que ver las fotos para comprobar la gran cantidad de compañeros que aparecen en la fotos, lástima que algunos de ellos, ya no puedan cumplir con la tradición, alguno tristemente nos dejó, Tolo y Heriberto no se olvidan de ellos…

“Nos gustaría hacer un recordatorio y dedicar esto en nuestro nombre,  a todos nuestros  amigos ciclistas del OBELISCO y de manera especial a los que ya no están: David Martín, Armado Machín, Antonio Hernández, Medina Negrín, Morales Figueroa, José Juan (Agencia de viajes MUNDICOLOR), Francisco Déniz (Paco Colnago), Manolo Bonilla, Sergio (El marino), Petronilo  (El Leonés)  y seguro que alguno más que se nos olvida.”

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Tradicional subida a la Cruz de Tejeda

Lo mejor de todo el cuento es que no termina, la tradición seguirá por muchos años, casi sin querer la liaron parda y ahora tenemos la sensación de que ya nunca se perderá esta costumbre y que perdurará por los años. En la actualidad Heriberto tiene 61 años y lleva desde el 1973 vinculado al ciclismo, por su parte “Tolo” realizó su primera vuelta a la isla en solitario en el 83, ambos siguen viviendo este deporte con la pasión con la que lo empezaron. Quien sabe igual dentro de mil años, cuando ya ninguno estemos por aquí, haya un cuento de navidad que cuente esta bonita historia de la que todos hoy formamos parte ¿y tú…?

“Y no nos olvidemos el 24 nos vemos en la Cruz de Tejeda.” (Heriberto y Tolo)

Queremos agradecer a D. Domingo Heriberto Santana Falcón y a D. Antonio García Artiles (Tolo) se prestaran a ayudarnos a contar esta bonita historia, y pusieran a nuestra disposición el material fotográfico que la adorna y certifica. Ha sido un placer poder contarla. Nos consta que los protagonistas de esta historia   no están atravesando sus mejores momentos físicamente hablando, aunque es innecesario recordarlo, deseamos verles pronto totalmente recuperados y encima de la bicicleta. Un abrazo y Feliz Navidad.