Gracias Party Girl…

Gracias Party Girl…

Papá ¿por qué lloras? -Me dijo mi hija mayor, a medio camino entre el susto y la sorpresa mientras no podía apartar mis ojos de la pantalla del iPad-. Había puesto casualmente el telediario y estaban dando los detalles de la terrible tragedia que sucedió en Oliva (Valencia) el pasado fin de semana, donde tres compañeros ciclistas perdieron la vida y otros dos luchan por ella al ser arrollados por un coche.

Continuaba el relato de lo sucedido con el testimonio del único ciclista que consiguió salir ileso del accidente. Un hombre ya adulto, curtido en las batallas de la vida,  que a duras penas podía contener las lágrimas mientras relataba que el coche los embistió de frente, a toda velocidad,  sin tiempo para reaccionar y que a dos de ellos los tuvieron que sacar de una acequia, donde habían ido a parar, después de semejante impacto. Acto seguido y siguiendo con la narración de lo acaecido en Valencia, por lo visto la prenda que iba al volante iba hasta el culo de alcohol y drogas (imagino que cocaína, caballo o cualquier otra mierda) y era reincidente, es decir, que ya le habían retirado el carnet, por el mismo motivo y ni tan siquiera podía conducir porque no había hecho los cursos necesarios para recuperar el mismo.

Y tú, que estás en casa tan tranquilo, con tus hijos revoloteando alrededor y esperando para comer, te pones a pensar en lo sucedido y te imaginas, porque lo has hecho ya mil veces, lo que puede ser una mañana tranquila de  fin de semana, descojonao con tus colegas, encima de la bici hablando de tus miserias y que venga un personaje (personaja en este caso) jalao hasta las trancas y joda la vida de un montón de familias por la gracia de ser una Party Girl, como por lo visto proclamaba una pegatina en el parabrisas del coche homicida. Y claro, se te caen las lágrimas…

La DGT ha anunciado una reunión al más alto nivel para estudiar posibles cambios en los castigos a conductores de este tipo, anunciaba el locutor del telediario. No, si todavía te tenemos que dar las gracias Party Girl, porque en este país a comienzos del siglo XXI necesitemos  que gente como tú  prosiga con sus andanzas, para que la temible rueda de la burocracia de nuestro país se ponga a rodar asustada por el clamor de las redes sociales. Por el momento puedes estar tranquila, tu expediente llegará al juez de turno dentro de mil años, que se encogerá de hombros y que te emplumará la pena más grande que diga el código penal, o sea, un par de años entre eximentes y buena conducta, para que puedas proseguir tranquila con tu “party“. Mientras nosotros, los que no somos tan “partys”, ciclistas o no, ciudadanos de bien en todo caso, intentaremos esquivarte en la vida, para que no nos desgracies el resto de nuestros días, en lo que nos damos cuenta de que no hay sitio para gente como tú entre nosotros.

El noticiario terminaba la noticia con una emotiva marcha de ciclistas que acompañaban a uno de los ciclistas fallecidos camino del cementerio entre bicicletas y aplausos.

Entonces miré a mi pequeña otra vez y solo alcancé a decir… Por eso lloro hija, porque no es justo que pasen cosas así. Un abrazo.