He disfrutado y sufrido del ciclismo épico en la Vuelta al Teide 2018

He disfrutado y sufrido del ciclismo épico en la Vuelta al Teide 2018

La Vuelta al Teide 2018 será recordada por la nieve que nos impidió subir al Teide y nos obligó a tener que realizar un recorrido alternativo que nos dejaba sin transitar por el Parque Nacional. ¡Y menudo recorrido…! con más desnivel acumulado en menos kilómetros, absolutamente rompepiernas.

¡Un poco descafeinado!, me decía un amigo antes de comenzar a dar pedales en la salida de Los Realejos. ¡El reto no es el mismo!, y por eso no voy a participar, me contaron que dijo otro conocido. ¡Cuán equivocados estaban! La Vuelta al Teide 2018 ha sido muy, muy dura, por el recorrido y por las condiciones climatológicas que nos acompañaron durante toda la jornada: lluvia, frío y viento.


La previsión era de jornada fría, 10ºC en la salida, y lluviosa, pero todos teníamos la esperanza de que el clima nos diera una tregua. No fue así. Y ya en el mismo momento de darse la salida comenzó a caer una fina lluvia que fue a más según ascendíamos los 11,5 kilómetros de Icod el Alto. Las piernas entraron en calor pero la lluvia caló bien y en la bajada apenas se veía la carretera, lo que obligaba a ser cautos. En estas condiciones, con 6ºC y empapado, te preguntas: ¡qué coño hago yo hoy aquí!, cuando con días mucho mejores me he quedado en casa. Pero ya es tarde para dudar. Estás en marcha y sigues dando pedales. Al llegar a Icod de los Vinos descubro que no puedo quitar el plato, y en el primer avituallamiento del día no hay mecánico. Comienzo a subir al Mirador de Garachico con mi 52×28, no me queda otra. No conozco el puerto y el grupo de 10 en el que voy tampoco, así que agacho el lomo, busco un ritmo cómodo y me voy un poco por delante confiado en que el puerto no se ponga muy duro, que 6 ó 7 kilómetros los puedo subir así. Por suerte resultó ser un puerto de 3ª con poco más de 4km.


Toca bajar Las Cruces y ha dejado de llover, pero al poco nos avisan desde la organización que tengamos cuidado, hay un derrame de gasoil. Menudo derrame, por lo menos la mitad del descenso con gasoil en la carretera, pero con precaución y yendo por la zona más rugosa no había problema, se podía bajar rápido si se quería o se tenía confianza para ello. Llegando al final vuelve a caer agua y estoy pensando en que tendré que abandonar si no encuentro a los mecánicos antes de llegar a Buenavista. Por fin en Garachico se me abre el cielo: el furgón de Vadebicis con sus mecánicos están allí -perdonadme chicos que he olvidado vuestros nombres- ¡sois mis héroes de la jornada! Voy directo a ellos, no se creen que por el agua haya fallado el cambio electrónico. Les digo que hace poco me pasó lo mismo y era el cable de la maneta izquierda que se había aflojado. En menos de un minuto estaba arreglado. Arranco y a los pocos metros vuelvo atrás, de tanto tocar las manetas para intentar que aquello funcionara he desregulado los piñones. Me los regulan y cojo rumbo a Buenavista. Aprieto en el llano lo que puedo, que tampoco es mucho porque ya he comprobado que mi estado de forma no es muy bueno.


Parada en Buenavista para beber café caliente, comer y reponer agua. Arranco con mi amigo Alberto Taboada en dirección al Mirador del Baracán, voy marcando un ritmo constante pero cómodo, vamos hablando. Voy bien pero Alberto me dice que va a bajar el ritmo un poco y decido aflojar también y guardar fuerzas. En el Mirador de Hilda un par de rampas duras y largas me ponen las piernas a prueba. Llevo mucho tiempo dando pedales para saber cuando las “gambas” no van bien, en Masca se que voy a sufrir. Al llegar al “¡Mirador del Huracán!” nos mandan parar: “hay mucho viento en esta curva, bajáos, caminad un poco y os volvéis a subir”. Eso hacemos: Alberto apenas camina 25-30m y se sube, yo y otro recorremos unos 50-70m. Los primeros pasaron subidos a sus bicis,…  así que tan peligroso no era. Un poco más abajo me detengo de nuevo, pero no por el viento, las vistas son impresionantes y tengo que sacarme una foto. ¡Es ahora o nunca!

Masca. Vuelta al Teide 2018

Masca. Vuelta al Teide 2018

En Masca paramos a reponer un poco de agua, estirar las piernas y arrancamos. Hace sol, no hay viento, nos quitamos algo de ropa de abrigo y acometemos la primera rampa; son 38m al 12%, la segunda 131m al 14% y la tercera 42m al 17%. Ahí me puse de pie y sufrí un amago de ¡calambre en los gemelos y los cuádriceps de las dos piernas!, no sabía que eso fuera posible. Asumí que iba a tener que sufrir como nunca con mi 36×28, pedalada a pedalada, deseando que llegara la siguiente curva, deseando que al girar la pendiente bajara un poco para descansar. Masca son 21 tramos cortos, de poco más de 100m con pendientes del 10% al 19%, donde los descansos son como mucho de 10m. No puedes mirar mucho atrás o corres el riesgo de perder el equilibrio. Somos 6 ó 7 ciclistas en poco más de 50m, cada uno llevando al límite el cuerpo para llegar arriba. En el mirador, a falta de 500m paramos varios, descansamos y charlamos. Allí llega Yojanan Reyes, del RIU TEAM y coincidimos en que estos 4 kilómetros de Masca son mucho más duros que la parte más dura de la Subida al Pico de Las Nieves.

Masca. Vuelta al Teide 2018

Masca. Vuelta al Teide 2018

Repongo líquidos y como en el avituallamiento de Santiago del Teide y reinicio la marcha hacia Las Manchas. Antes de comenzar la subida me cruzo con dos ciclistas que abandona. Yo tampoco voy bien, me cuesta coger ritmo y voy subiendo a 7km/h mientras que en Masca iba a 8km/h, y aún así adelanto a un par de ciclistas. La etapa es dura y si la preparación no es buena pasa esto, que sufres mucho. “Veo mucho dolor y sufrimiento” que le decía Yoda a Anakin Skywalker en el episodio 3 de Star Wars. Voy con el motor totalmente gripado y la cabeza me dice que lo deje ya. Al coronar el puerto Gabino Pérez Vargas me alcanza, le digo que estoy pensando en dejarlo, que no voy bien de piernas. Se queda conmigo y me convence: “ya has hecho lo más duro, lo que queda es más llevadero”.

Vuelta al Teide 2018. Club 7Raid

Vuelta al Teide 2018. Club 7Raid

En la subida desde Tamaimo a Santiago del Teide descubrimos que la carreteras están abiertas al tráfico. Nos ademlantan bastante coches. Hasta entonces el tráfico ha sido anecdótico, casi parecía que las carreteras estaban cortadas al tráfico para nosotros. En cada cruce había una moto de la organización velando por nuestra seguridad.

Esta subida se me hace más llevadera, sufro menos de lo que imaginaba, pero llegando arriba viene a acompañarme el viento. Sopla fuerte, de cara y me susurra al oido su melodía mientras me roba las escasas fuerzas que aún conservo. En Santiago del Teide paro un minuto escaso para reponer agua y arranco. Me duelen las piernas y hasta el culo al sentarme estoy mejor moviéndome a un ritmo constante. Salimos 5 y en un kilometro se van tres por delante, un poco más arriba se queda mi compañero. Me quedo solo, corono, enfilo San José de los Llanos, el terreno sería fácil y para rodar rápido si tuviera fuerzas, pero no es el caso, hace viento y sufro en cuanto la pendiente pasa del 2% al 4%. Estos kilómetros se me hacen eternos, no pasan, ya he recorrido 100, pero mi castigo es de al menos el doble. Encima voy solo, no hay nadie por delante y nadie por detrás, ni parando para ir al baño me alcanza alguien. Por fin llego a la bajada, la de verdad, y otra vez frío -7ºC- y algo de niebla al cruzar el mar de nubes.

Último puerto, La Guancha, y me llevo una grata sorpresa: la larga bajada, la comida y lo que he bebido me han sentado muy bien, comienzo a subir y las piernas van bien, puedo mantener un ritmo alto, por encima de los 15km/h, no me duelen las piernas, el puerto es suave y me animo mucho. Me encuentro con dos amigos, Víctor y Moisés, intento mantener su ritmo y durante un rato vamos charlando, aunque en los kilómetros finales se me van. ¡Último kilómetro y cuesta abajo! cruzo la linea de meta, saludo a los amigos, me hago unas fotos con ellos y al rato estamos hablando como si no hubiéramos sufrido nada. ¡Soy finisher de la Vuelta al Teide 2018!, aunque hasta mi chip hala fallado y no me marque el tiempo, he entrado el 125 en 8:13h.


Respecto de los organizadores, el Club 7Raid, decir que han sido pioneros en Canarias al lograr lo que antes nos decían que no podía ser: tener una marcha ciclodeportiva de carretera donde cada participante va a su ritmo, larga dura y que se puede convertir en referente a nivel nacional. Han marcado el camino a seguir a otros organizadores, son la referencia a seguir para este tipo de pruebas. En todo momento han estado atentos a lo que pudiéramos necesitar, han luchado por sacar este recorrido alternativo adelante y por todo ello solo podemos felicitarles y animarles a seguir adelante.

A los patrocinadores, Vadebicis, Trek, Ayuntamiento de Los Realejos,… darles las gracias por apoyar esta prueba y pedirles que continúen haciéndolo en próximas ediciones, porque tenemos una prueba de calidad que seguro se va a convertir en una cita obligada para los amantes del ciclismo a nivel nacional y europeo. A los voluntarios de las motos, ambulancias, todo terrenos, avituallamientos,… a todos muchísimas gracias por vuestra ayuda para sacar adelante la prueba y por velar por nuestra seguridad.

Nada que criticar en esta edición, dos cruces me encontré sin vigilar bajando hacia Icod, pero no había posibilidad de equivocarse en ellos. Eché de menos el servicio de masajes al cruzar la meta (estaba previsto pero les fallaron a última hora) y chocolate o leche caliente en el avituallamiento de Buenavista (esto ya por pedir). Si vosotros que me leeis tenéis algo que decir hacedlo, que los organizadores lo agradecerán. La climatología adversa no la podéis cambiar y forma parte de la épica del ciclismo, si no fuera así estaríamos hablando de otro deporte.

Casi 200 ciclistas terminamos la Vuelta al Teide 2018, demostrando que sabemos sufrir, que nos gusta este deporte por encima de todo y que sabemos que cuando terminas la satisfacción que obtienes es indescriptible. He sufrido como nunca antes, sí, pero como el resto de compañeros de aventura. Tengo la musculatura de las piernas destrozada, sí, pero el resto de compañeros también. Esto es lo que hace grande el ciclismo, que por mucho que sufras siempre, siempre, vas a encontrar tu recompensa. Esta es mi Vuelta, pero hay una para cada uno de los participantes, y seguro que ninguno, o casi ninguno, podrá decir que esta Vuelta al Teide 2018 ha sido menos dura que si hubiéramos subido al Teide en un día soleado. Hasta el próximo año.

Notas para la Vuelta al Teide 2019:

  1. Comparar guantes de invierno impermeables (por si llueve o hace frío)
  2. Comparar cubre zapatillas impermeables (por si llueve o hace frío)
  3. Cambiar desarrollos de la bici, quitar el 36×28 y poner un 34×30.
  4. Entrenar más
  5. Entrenar más