La Hoya del Abade Maratón es una pasada, si te gusta el MTB tienes que hacerla

La Hoya del Abade Maratón es una pasada, si te gusta el MTB tienes que hacerla

La quinta edición de la Hoya del Abade Maratón no defraudó y pudimos disfrutar de una magnífica carrera en la que hubo lucha, sufrimiento y diversión en grandes dosis. La carrera victoriera es una de las favoritas de la mayor parte de los bikers isleños y ya desde antes de la salida es un espectáculo ver a casi 500 corredores en una estrecha pista de cemento preparados para sufrir en las distancias corta de 38km y la maratón de 62km.

Pedaleandoporcanarias no estaría detrás de la cámara capturando a los participantes por segundo año consecutivo, sino que sería uno más. En 2016 Jonathan Gutiérrez, cabeza visible de la organización, me planteó el reto: “quiero que participes, que vivas la carrera desde dentro y luego cuentes la experiencia”, y con gusto lo acepté.

Mi experiencia hace un año fue tan buena que en esta edición me apetecía repetirla, pero sin querer el listón se elevó un poco más porque Eduardo Dávila -Club Ciclista Eslabón- me planteó otro reto: “si vas a hacer la Hoya deberías hacer los dos días…”, ¡pero qué te he hecho yooooo! No lo pensé mucho y recogí el guante; en 2017 haría la cronoescalada el sábado y el maratón el domingo.

Pedaleandoporcanarias. Hoya Abade 2017. Foto: Fons Bici Fonsworld

Pedaleandoporcanarias. Hoya Abade 2017. Foto: Fons Bici Fonsworld

Para quien no me conozca tengo que decirle que yo y la MTB solo nos vemos de vez en cuando y para disfrutar, o sea, para pasear. La última vez que hice más de 15km fue en… ¡Hoya del Abade 2016! Encontrar bici fue sencillo Bikronos Scott-Specialized me cedía una de sus bicis. Iba a probar una doble, pero a última hora la bici se la pidió Isabel Campos y me quedé con las ganas (una pena que en carrera sufriera una dura caída y tuviera que abandonar). Definitivamente mi Rocinante sería una Scott Scale 700 RC de 27,5” con cambio Sram XX1 y frenos XTR que pude comprobar que es algo más nerviosa que una de 29” en terreno con piedras sueltas (tan típico del sur de Tenerife), pero que acelera fácilmente y es más manejable en zonas reviradas si sabes llevarla.

El sábado la cronoescalada fue una toma de contacto un poco bestia, excesiva para mi parecer. Subir por El Topo es muy, muy duro, y luego el resto de kilómetros hasta la meta los pasas buscándote las piernas.  Si queréis saber cómo me fue en la cronoescalada podéis pinchar en el enlace. La ventaja de ser valiente afrontando la crono el sábado era que el domingo salía delante, “cerca de la cabeza”, rodeado de gente experimentada que cuando te adelanta lo hace con seguridad y no va poniéndote en aprietos. Por suerte no había que madrugar, dejamos el coche en La Vica y nos fuimos hasta la salida en La Sebe calentando piernas durante 4,7km. Las sensaciones serán muy buenas, las piernas iban, no eran patas de palo.

Pedaleandoporcanarias. Crono Hoya Abade 2017. Foto: Mª Cristo Pérez

Pedaleandoporcanarias. Crono Hoya Abade 2017. Foto: Mª Cristo Pérez

Con puntualidad española (no solo los británicos son capaces de ser puntuales) a las 10:30 se dio la salida neutralizada y a partir de ahí… cada uno a lo suyo. En el km neutralizado, por la pista de cemento de La Sebe, el pelotón se estiró lo suficiente como para subir sin agobios, incluso pude oír cómo daban la salida real unos 30 segundos antes de llegar a la tierra. “A estos cuando los vuelva a ver será en meta y estarán duchados y comidos”. Comienza mi carrera, Yo a lo mío, a buscar un ritmo estable para afrontar los 10km de El Rincón (a más de uno enviaba yo ahí como castigo). ¡Ufff qué sudores!, menos mal que olvidé las gafas en el coche, porque estarían empañadas y me molestarían. ¿En serio que no hay otra opción algo más corta para empezar a calentar las patas? Da igual, tira pa’lante y deja de pensar. Por suerte encontré un grupito que llevaba más o menos mi ritmo, a ratos íbamos unos delante, a ratos otros, pero eran una buena referencia. Los kilómetros aquí no avanzan como en carretera. Llegamos al asfalto y aprovecho para comer, beber y pedalear de pie para estirar la espalda. Por fin termina la subida, paro a rellenar el bidón y añadir sales. Rechazo uno grande de 650ml que me ofrecen, relleno el mío de 500ml, que es más manejable para beber y que no se me caerá. ¡Hasta los globeros tenemos nuestras manías! En el grupo no paró nadie y les perdí de vista.


Y yo me quejaba de la subida, pero cuando comenzó la bajada me aburrí en varios tramos de no dar pedales. Cuando era por pistas había margen para disfrutar, pero alguna pista era un auténtico pedregal. Qué bien (aunque jodido) que iba en la subida. Por detrás me pasaron unos cuantos a los que mantenía la rueda un rato hasta que el terreno se volvía más peligroso y yo más prudente (muchos no se acuerdan de que mañana es lunes). La bici va bien, aquí no echo en falta una 29″, acelera como un tiro, es estable, vuela cuando la dejo correr (hay zonas donde no bajo de 35-38km/h), pero mañana es lunes. Muchos aprovechan las bajadas para hacerse una manga de Downhill, pero ¡sorpresa!, muchos se atascan en la siguiente subida. ¡Pa qué tanta locura! Varias veces se repite lo mismo, es el juego del gato y el ratón, del me tiro a tumba abierta para abajo y me meto en la tumba cuesta arriba.

Resulta que olvidé las gafas en el maletero del coche y poco tiempo tardé en plantearme el dilema: “¿ventaja o des-ventaja?” No llevar gafas hace que veas todas las piedras, la trazada buena, el polvo que levantan los de delante… ¡Ehhh, no levantéis tanto polvo que vais como locos! Pero terminas con los ojos achinados de tanta tierra. Tras el interminable descenso comienza un terreno que me gusta más, con subidas, alguna bajada, un terreno más exigente (adoro la carretera y dar pedales en todo momento). Hace mucho que no pienso en la cabeza de carrera, pero me viene a la cabeza aquella canción… ¡cuando tú vas… yo vengo…! ¡dejadme al menos unos huesos de pollo!


Llega Covachos, aquí empiezan la zonas más complicadas para quien no tiene buena técnica, pero no me asusta. Llego, calculo la trazada y me lanzo, si dudas mejor no lo intentes. En el primer tramo más técnico el de delante ha dudado, no se aclara, tarda en bajarse y para cuando me deja pasar, es tarde. Ya no lo veo claro, no tengo espacio para pasar, pie a tierra y a correr. Al poco llego al segundo tramo, primer vistazo, cálculo rápido de la trazada, no hay dudas, este no se me escapa, el de delante está casi abajo, me lanzo. El de delante esta abajo y sigo lanzado. El de delante sigue abajo, ¿pero qué coño haces?, ¡sal ya! Demasiado tarde. La rueda delantera entró en la rodera y allí se quedó. Salto mortal hacia adelante con medio tirabuzón y caída de pie con la bici agarrada para seguir (puntuación de los jueces: 8,5 – 8,5 – 7,5 – 9 – 9,5). Acabo de empanar la croqueta (la ropa recobró el color después de 3 lavados). Evalúo daños y sigo.

Sigo, voy bien hasta que en una subida piso ¡un paloooo!, se traba entre la biela y mi pierna, suelto pie derecho, doy dos pasos para no caer, los gemelos saltan como muelles, me clavo la punta del sillín en el femoral. ¡Ay qué dolor! no caigo, me recompongo, aguanto, el de detrás que ha visto la movida pasa y me pregunta si voy bien. Todo dolorido mascullo un síiii, todooo bieeen, y continuo.

Este terreno me gusta a pesar del dolor, sigo remando hasta llegar a Mordor: bosque cerrado, suelo húmedo y muy resbaladizo, es tan fácil patinar que vamos en fila y descabalgados. Delante, no muy lejos veo a mi antiguo grupo. Les tengo a tiro, aprieto, me gusta esta zona de dar pedales, de fuerza. Ahí están, pero al entrar en los eucaliptos se van, el paso está super estrecho, voy rozando con algunas ramas cuando veo que se me enciende una luz y no es del Garmin, la ignoro. Ya estoy terminando, salgo a la pista, aprieto… estoy sobre el km 38-39, y un poco más adelante se me encienden todas las luces del cuadro. Las piernas me flojean, entro en crisis, levanto el pie, me pasan varios y aprovecho para comer y beber. Poco a poco se apagan las luces, me recupero mientras sigo avanzando y cogiendo a algunos. Ya comienzo a pensar en la meta. A estas alturas todos debemos andar parecidos. Paso el punto de control del km40 (2:39:40)… Hace poco más de dos minutos que Sergio Flores cruzó la línea de meta con 2:37:29 y 1:16 minutos más tarde lo hace Unai Yus. ¡Y a mí me quedan aún 22km por recorrer!

Hoya Abade 2017. Foto: Rafael Campoverde

Hoya Abade 2017. Foto: Marcia León Vargas

Estoy en la parte final de subida y según avanzo voy recordando algunas zonas del año pasado, pero esto no lo recordaba. Veo un árbitro y me dice “a la izquierda, última rampa dura”, menos mal que sólo eran poco más 100m. Sigo dando pedales por una pista cubierta de pinocha, aún pica hacia arriba, pero esto me gusta aunque se haga duro, ahora voy bien de nuevo. Paso el control del km 53 (3:24:21) y entro en la bajada final. Hace 6 minutos que Katy Sierra cruzó la línea de meta levantando los brazos como vencedora con un tiempo de 3:18:38. Comienzo mi bajada.

Al rato me encuentro un chaval arreglando la rueda, aflojo y le pregunto si necesita algo. Me dice que no puede aflojar la válvula de la llanta para meter una cámara. Paro, consigo aflojarla, le doy una bombona de CO2 y cuando veo que solo le queda dar un poco más de presión con la bomba de mano continuar sigo. En total pierdo unos 5 minutos y nos pasan unos cuantos y solo uno pregunta si necesitamos ayuda (y porque me conoce). Paso por el Abade y pienso que he estado ahí al lado ayer y hoy y no me he hecho una foto. Otra vez será.

Llego a la pista de cemento, giro a la derecha y comienza el sendero “mega chungo” del final. Por aquí ha pasado Atila con todo su ejército y han dejado todo destrozado. Me apaño como puedo y voy salvando obstáculos. Esto está peor que el año pasado, pero… solo echo pie a tierra en las S chungas y en la primera rampa de madera. El año pasado bajé sin problemas, pero esa primera rampa de madera me dio malas sensaciones. Pie a tierra y sobre la bici el resto. Entro en el Parque El Pinar, levanto rueda y cruzo meta con 3:57:48, puesto 137 de 189 que terminaron. ¡Objetivo cumplido! Al rato se acerca el chaval al que ayudé y me da las gracias por parar. Sólo este detalle hace que me alegre por el tiempo perdido.

Los Organizadores. Hoya Abade 2017. Foto: Club Descendin

Los Organizadores. Hoya Abade 2017. Foto: Club Descendin

Busco a Johny y le pregunto por mi mochila con la cámara de fotos y las llaves del coche (el que dejamos en Covachos): “está en el todoterreno, en uno de los avituallamientos”. No puedo hacer fotos así que como, bebo y me dedico a disfrutar del ambiente festivo del final.

¡La Hoya del Abade es una pasada! He sufrido, pero he disfrutado. Hay partes de la carrera (los pedregales y las bajadas muy largas) que no me gustan, prefiero subidas y bajadas más cortas y encadenadas ir dando pedales y probar tus fuerzas, pero es lo que hay en la isla.

Quejas: ninguna, el recorrido es el que es y lo que no me gusta es por mis preferencias personales y el organizador hace el recorrido que mejor se adapta a la seguridad de todos y al terreno disponible. Aquí vine voluntario y por la experiencia del año pasado sabía lo que iba a encontrar.

Sugerencias: creo que podría tener más aceptación una crono más corta en el Parque El Pinar y las calles de alrededor, habría más público y seguro que se animarían más corredores y señalizar la subida de El Topo con carteles para saber cuánto queda hasta el final.

Mejoras: dar la salida a los corredores de la carrera corta al menos una hora antes, ya que los primeros de la maratón se los cruzaron hasta en dos veces.

La fiesta final, con el pollo a la brasa y las papas arrugadas,… de lo mejor. Encontrar al Alcalde Haroldo Martín la tarde del sábado en la crono y el domingo desde por la mañana hasta el fin de fiesta sólo lo he visto en este municipio y eso lo agradezco aún más, porque se preocupa por la promoción del deporte (Pocos alcaldes de la isla pueden presumir de ello).

Del Equipo Descendin que organiza la carrera, incluidos los corredores que al terminar su carrera ayudan a repartir la comida, y de los voluntarios que velaron por nuestra seguridad solo puedo agradecer su labor y decirles: ¡Fantástico chicos!, muchas gracias y hasta 2018.

De la carrera de los vencedores ya nos contará más detalles Unai en su habitual crónica de carrera. Él mejor que nadie para contarnos lo que pasó delante. Espectaculares las carreras de Katy Sierra y de Sergio Flores, que están a un nivel altísimo ahora que se acercan sus grandes objetivos de la temporada, el Campeonato del Mundo Máster de XC en Andorra para él y el Campeonato de España de Carretera de Soria para ella.  Yo me despido después de soltar mi ladrillo. Un abrazo y hasta la próxima, pero detrás de la cámara.

Resultados Hoya del Abade 2017