No compres cosas robadas, eres un tío legal

No compres cosas robadas, eres un tío legal

A sabiendas del seguimiento que hacéis a lo que escribimos, algún que otro lector-compañero se ha puesto en contacto con nosotros apesadumbrado para pedirnos ayuda e informarnos  de que, en un despiste, algún chorizo le ha levantado la bicicleta de sus amores y le ha sumido en lo más profundo de una depresión…

Y la verdad que no es un tema menor, pues independientemente del valor de la bicicleta, la verdad que al ciclista le une con su máquina una relación digamos cuando menos “muy afectiva”, vamos hablando en plata, muchos somos capaces de dejarnos cortar un brazo, si con ello conseguimos que el mangante de turno no consiga su propósito de arrebatárnosla.

Ciclismo urbano en Londres

Bicicletas en aparcamientos públicos

Eso por un lado, pero aparte de los posibles lazos sentimentales, también hay que  tener en cuenta su valor  económico, el ciclismo ha virado hace ya muchos años en un hobbie caro, las bicicletas cada vez son más sofisticadas y cuestan más, incluso la más sencilla puede rondar los 1.000  euros en cualquier tienda especializada. Estamos hablando de bicis para practicar ciclismo con un mínimo de garantías, es verdad que las destinadas a desplazamientos  urbanos pueden bajar algo de ese precio, pero también están más expuestas al hurto, pues  en muchos casos son aparcadas en la calle, algo que un ciclista deportivo no lo hará jamás, ya que son bicicletas bastante más caras como para dejarlas en la vía pública. Y como a veces sentimos un poco de impotencia con este tipo de situaciones, nos hemos animado a en la medida de nuestras posibilidades poder ayudar a la gente que se ve envuelta en este tipo de situaciones tan desagradables.

El ciclismo urbano en Londres

Bicicletas aparcadas en la ciudad

Hay una cosa clara, nadie robaría bicicletas si no hubiera alguien dispuesto a comprarlas, es  de cajón, y funciona así con todos los productos que han sido, o son “culto de robo”, acordaros si no de cuando se robaban radiocasetes de coche. Era todo un clásico el que cualquier matado te ofreciera un loro de fliparlo con un precio de risa, eso sí, con los cables cortados. Que levante la mano a quien nunca le robaron la radio del coche. A día de hoy ese relevo lo han cogido los móviles y las denuncias de robos de teléfonos se agolpan en las comisarías. Pero también la bicicleta ha sido de siempre un producto muy goloso y de siempre ha habido  mucho mercado de material usado, en la mayoría de los casos entre ciclistas.

Por eso te pedimos que tengas en cuenta este par de cosas que te vamos a contar antes de meterte en tal o cual página web y aceptar la ganga que aquel tipo puso en un anuncio por internet.

Lo primero: comprar cosas robadas es un delito, se llama Delito de Receptación y está castigado hasta con dos años de cárcel. Aunque pienses que tu siempre puedes decir que no lo sabias que era material robado, tendrás que explicárselo a un juez en caso de denuncia, y a ver como explicas tu que no sabías que esa bicicleta que era robada valiendo menos un tercio de su valor del precio en tienda.

Este es un extracto del código penal que hace referencia a ello, son los artículos 298, 299 y 300:

Artículo 298.

  1. El que, con ánimo de lucro y con conocimiento de la comisión de un delito contra el patrimonio o el orden socioeconómico, en el que no haya intervenido ni como autor ni como cómplice, ayude a los responsables a aprovecharse de los efectos del mismo, o reciba, adquiera u oculte tales efectos, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años.
  2. Esta pena se impondrá en su mitad superior a quien reciba, adquiera u oculte los efectos del delito para traficar con ellos. Si el tráfico se realizase utilizando un establecimiento o local comercial o industrial, se impondrá, además, la pena de multa de doce a veinticuatro meses. En estos casos los Jueces o Tribunales, atendiendo a la gravedad del hecho y a las circunstancias personales del delincuente, podrán imponer también a éste la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión o industria, por tiempo de dos a cinco años, y acordar la medida de clausura temporal o definitiva del establecimiento o local. Si la clausura fuese temporal, su duración no podrá exceder de cinco años.
  3. En ningún caso podrá imponerse pena privativa de libertad que exceda de la señalada al delito encubierto. Si éste estuviese castigado con pena de otra naturaleza, la pena privativa de libertad será sustituida por la de multa de 12 a 24 meses, salvo que el delito encubierto tenga asignada pena igual o inferior a ésta ; en tal caso, se impondrá al culpable la pena de aquel delito en su mitad inferior.

Artículo 299.

  1. El que con ánimo de lucro y con conocimiento de la comisión de hechos constitutivos de falta contra la propiedad, habitualmente se aprovechara o auxiliara a los culpables para que se beneficien de los efectos de las mismas, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año.
  2. Si los efectos los recibiere o adquiriere para traficar con ellos, se impondrá la pena en su mitad superior y, si se realizaran los hechos en local abierto al público, se impondrá, además, la multa de 12 a 24 meses. En estos casos los jueces o tribunales, atendiendo a la gravedad del hecho y a las circunstancias personales del delincuente, podrán imponer también a éste la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión o industria por tiempo de uno a tres años, y acordar la medida de clausura temporal o definitiva del establecimiento o local. Si la clausura fuese temporal, su duración no podrá exceder de cinco años.

Artículo 300.

Las disposiciones de este capítulo se aplicarán aun cuando el autor o el cómplice del hecho de que provengan los efectos aprovechados fuera irresponsable o estuviera personalmente exento de pena.

La ley como podéis ver es bastante clara y no deja lugar a las dudas: comprar cosas robadas es un delito penado con la cárcel.

El ciclismo urbano en Londres

Bicicletas aparcadas en la ciudad

Lo segundo: olvidándonos de la legalidad y pensando un poco más en lo personal, el robo de una bicicleta es una gran putada, para encima descubrir más tarde, que un conocido tuyo fue el que le compró al matao de turno tu horquilla, tu cuadro o hasta la bicicleta entera. Además, y para más inri, no olvidemos que en Canarias, bicicletas de determinado tipo son muy fáciles localizar, con lo cual, aparte de chorizo te vas a meter en un problema por tus miserias. Por eso te pedimos, que antes de hacerte el “bissnes”, como decimos aquí, ten la seguridad de que lo que estás comprando no es material robado, piensa en la putada que le estás haciendo al legítimo propietario y ponte en su lugar, descubrirlo en muchas ocasiones es bastante fácil. Basta con ver al personaje que te lo está vendiendo o simplemente el precio irrisorio al que te ofrece el producto. Por otro lado, todas las tiendas de ciclismo que nos patrocinan y nos ayudan a seguir creciendo ofrecen unas posibilidades de pago a plazos muy ventajosas, con lo que prácticamente te puedes permitir cualquier capricho. Piénsalo a la hora de comprar, si queremos acabar con los robos, no compres material robado, eres un tío legal. Un abrazo.