¿Son necesarios los discos de freno?

¿Son necesarios los discos de freno?

Hace unos días recibí un mensaje en un grupo del whatssap, de esos que tenemos todos los ciclistas, y en el que durante toda la semana nos contamos patrañas sobre el estado de forma de unos y de otros,  que decía literalmente así: ¿Ustedes creen que los frenos de discos son necesarios?

El interlocutor de tal pregunta era un ciclista de más de 70 años, curtido en todas las cunetas y arcenes de las islas durante miles de kilómetros, de esos que salen por la mañana sin saber muy bien a qué hora llegará a casa. La pregunta me dejó pensativo y la respuesta me pareció obvia, -claro que no- me dije pensando para mí. Lo curioso del tema es que este hombre, entrado en años, que se debate a vida o muerte intentando entender  su smartphone para escribir un mensaje en whatssap y no tiene Facebook, Twitter, Instagram, ni la madre que lo parió; muestra clara de que las tecnologías de bolsillo le cogieron ya en la retaguardia de su vida. Lo curioso, cómo iba diciendo, es que él en su bicicleta tiene todos los tornillos de titanio, completamente en full de carbon y se vanagloria de lo ligera que es su flaca.

La pregunta en el chat abrió un debate de lo más profundo e intrascendente, en el que claramente ganaban los detractores de los frenos de disco. Por supuesto, había quien arremetía contra las grandes firmas de ciclismo, por hacernos comprar constantemente innovaciones tecnológicas con dudoso beneficio para los ciclistas. En lo primero, en lo que hace referencia a los frenos de disco, el otro día publicó Pablo Bueno en “Ciclismo a fondo” un artículo que hacía referencia a los pros y los contra del sistema, que os aconsejo que leáis, en el que desmenuza a las claras los beneficios por encima de los perjuicios del sistema de frenado.

En cuanto a lo segundo, lo de que las compañías nos hacen comprar constantemente, creo que es un hecho constatado, no hace falta ser muy listo para darse cuenta de ello, pero no es un problema exclusivo de las marcas de bicicleta, desde que construimos esta sociedad de consumo de la que todos formamos parte, por lo menos en el primer mundo, basada en devorar productos sin parar, donde no hay más poder que el económico y más patria que el dinero, nadie  fabrica pensando en lo que es necesario. De todas las veces que cambiamos de bicicleta, de coche, de tele,… ¿Cuántas de ellas son por necesidad? Prácticamente ninguna, aunque hay todavía gente que se resiste, lo normal es que formes parte de la espiral diabólica que llamamos progreso.

Es un poco cansino, la verdad, echar siempre la culpa a las empresas del sector diciendo aquello de que nos engañan y  de reojo mirar para el escaparate al último modelo pensando en cómo lo vamos a financiar. Las compañías no sacarían productos nuevos ni tendrían esos precios desorbitados, si no hubiera nadie que los comprara. Deberíamos, o bien entregarnos al disfrute sin reparos de ese huracán de inventos que todas las temporadas ponen a nuestra disposición o bien no comprar nada y rebelarnos al sistema. Pero a estas alturas esto de ponernos a pensar en qué es lo necesario cuando ya vamos montados en bicicletas de carbono, la verdad que creo que ya es demasiado tarde.

Además, si no fuera por esa capacidad que tiene el hombre, desde tiempos inmemoriales, de intentar  cambiar las cosas, qué hubiera sido de nosotros, estaríamos en taparrabos cazando mamuts, y no existiría ni la rueda, ni la penicilina, ni la electricidad y eso sí que es necesario. Y Tú ¿que piensas? Un abrazo.