Unai Yus: la Transvulcania Bike es una carrera de caracoles

Unai Yus: la Transvulcania Bike es una carrera de caracoles

Transvulcania, bike y la palma, 3 palabras que produjeron un chispazo en mi cabeza y no pude resistirme a la tentación. Tres años viviendo en Tenerife y he corrido 3 ediciones de la Barlobike, en la Palma. La isla y sus senderos me tienen enganchado. Transvulcania, una prueba referente a nivel mundial en los Trail, con un ambiente y un calor humano inigualable. Y ahora edición bike. Así que… tocaba volver a La Isla Bonita a pesar de que ya el cuerpo está pidiendo vacaciones.

Después de rodar un poquito el sábado e intentar descansar lo máximo posible, el domingo tocaba madrugar y salir pitando casi todos los corredores en “guagua”, juntos, mezclados y revueltos, los más rápidos y los más populares. Ese es otro aspecto que me gusta de este tipo de pruebas, la igualdad y la cercanía de todos los bikers, que al fin y al cabo somos iguales y tan importantes unos como otros… con la única y gran diferencia de la velocidad a la que conseguimos hacer la carrera. Como apunte, decir que la salida estaba en la zona recreativa del Rehielo… y cuando llegamos allí entendimos el porqué. Menudo puto frío. Allí no calentaba ni Blas, todos a resguardo, con manguitos, chalecos, etc… menos algunos valientes y/o inconscientes que sonreían, no sé si de frío, nerviosismo o satisfacción, en maillot de manga corta.

Unai Yus -Free Motion Team- Transvulcania Bike 2017. Foto Cano Photosports

Unai Yus -Free Motion Team- Transvulcania Bike 2017. Foto Cano Photosports

Por fin, y tras formar la parrilla de salida arrancamos a las 09:30, con la seguridad de que el frío se iba a convertir en calor en pocos minutos. De todas formas, yo, cuanto más viejo, más pellejo, y salgo con camiseta interior y manguitos. Ya habrá tiempo de ir quitándose lo que haga falta. Nada más pisar el asfalto Ismael Ventura toma el mando, a un ritmo bastante gracioso. Me pongo a rueda, con Pedro Rodríguez a mi par y Javi Ramos y algún corredor más por detrás. Enseguida abandonamos el asfalto girando a la izquierda por la Pista de Las Moscas… Yo por si las moscas, sigo a rueda, pero la verdad es que no me siento cómodo. Vamos subiendo, ganando metros. Ayer me estuve empollando el gráfico y recuerdo que son 4 kilómetros de subida. Muy pronto somos 4 en cabeza, Pedro, Ismael, Javi y yo. A los 2 primeros se les ve con muchas ganas, Javi y yo vamos, de momento, a la expectativa.

Empezamos a bajar y aumenta la velocidad. Pedro quiere aprovechar el conocimiento de la isla, los otros 3 vamos a ciegas. Pedro tensa, aprieta e Ismael le sigue a unos metros. Yo voy tercero y dejo espacio. El sol entra de frente, está bastante bajo (estamos a 1.500m de altitud) y se levanta mucho polvo. Así que dejo espacio para poder ver y no romperme los dientes. Pedro y Ventura se van a 10-15”, no me pongo nervioso, veo el polvo y los voy viendo en las curvas. Preferiría ir con ellos, pero mejor seguro y a unos segundos que arriesgar e irse al suelo o pinchar. Y acabando la bajada es lo que le ocurre al local Pedro Rodríguez, veo que para, ha pinchado, le pregunto si necesita algo, me dice que no, gracias y yo sigo. Javi Ramos, que es compañero de equipo de Vadebicis se para.

Veo a Ismael a lo lejos, pero… entre que no voy cómodo por el terreno y que las piernas tampoco están para ponerse a apretar, poco a poco se me va alejando. Sigo torpe, o al menos me siento torpe. Parece que me he pasado con la presión, la bici se me va continuamente, me bota en las piedras, se me hunde en la arena, me patina en la pinocha… ¡un desastre! Hasta el punto que Ramón Gustavo Torres llega hasta mí. Le digo que si quiere pasar, me dice que no, que no puede ir más rápido. La verdad es que la bajada es complicada de seguir, la trazada no está muy clara, toca buscar por dónde seguir en muchos momentos y eso cansa y hace que no puedas intentar ir rápido.

Unai Yus -Free Motion Team- Transvulcania Bike 2017. Foto Cano Photosports

Unai Yus -Free Motion Team- Transvulcania Bike 2017. Foto Cano Photosports

Llegamos abajo y nos metemos en un camino real en subida bastante técnico pero muy divertido. Esto ya me gusta más. Aprieto y hago sufrir a Gustavo. Este tío, desde que se ha pasado de M-30 a élite va más rápido. Si no tenía bastante con los rivales que ya tenía… ¡uno más! Acaba el camino real y entramos en pista para seguir subiendo. Tenso y parece que Gustavo sufre, pero no se queda, así que como no voy cómodo no insisto. Sigo subiendo a ritmo alegre pero sin pasarme, aún queda carrera. Gustavo se pone a rueda, en algunos momentos pierde algunos metros y vuelve a entrar. Deduzco que tampoco va para echar cohetes. Por detrás no veo a nadie pero no dejo de vigilar, no sea que la pareja Ramos-Rodríguez nos dé un susto. Seguimos ganando metros, curva tras curva en un precioso e interminable pinar. Llegamos a una zona algo más llevadera, Gustavo acabó de volver a pillarme la rueda después de ir descolgado un ratito y siento que el cuerpo empieza a querer ir más rápido. Aprieto, con miedo, un poco y veo que el pulso sube. Buena señal. Con ello consigo ir un poco, sólo un poco, más rápido, lo suficiente para empezar a alejar de verdad a Gustavo. Voy calculando, 20, 30 y hasta 40 segundos antes de empezar a bajar.

¡Madre mía qué bajada! Ancha, por pista pero muy complicada. En cada esquina, en cada curva te encuentras una sorpresa. Cuando no es arena negra, son piedras volcánicas redondas y cabronas. Cuando no, un barranco que impone… o todo ello junto. Me siento un auténtico inútil bajando. Voy parado, no consigo dejar que la bici corra, y aún así me llevo varios sustos. ¡Qué puta agonía! En el btt se supone que se disfruta bajando, ¿no? Pues yo hoy voy en cámara lenta y sufriendo. Miro continuamente hacia atrás y aunque creo que me va a pillar hasta el coche escoba no veo aparecer a nadie.

Unai Yus -Free Motion Team- Transvulcania Bike 2017. Foto Cano Photosports

Unai Yus -Free Motion Team- Transvulcania Bike 2017. Foto Cano Photosports

Por fin llego abajo, se acabó la tortura. ¡Qué equivocado estaba! Empieza el infierno, aunque el camino hasta llegar allí es el purgatorio. Toca la subida más larga y más dura de la prueba. 11 kilómetros por delante, y los primeros 4 con más del 10% de media. Está claro que la Transvulcania Bike es una carrera de caracoles. No hay manera de que la bici corra. Pero bueno, aquí si te equivocas es sólo echar pie a tierra y correr hasta que puedas volver a montarte. Voy viendo la pista más abajo, voy con cerca de 1 minuto a Gustavo y más atrás no se ve a nadie. La zona es espectacular, casi tanto como la paliza que nos estamos dando. ¡Cómo nos gusta sufrir! Poco a poco, muy poco a poco voy subiendo, ganando altura y noto cuando se acaban los 4 kilómetros más duros. A partir de ahí la bici ya corre algo, es más agradable, los kilómetros avanzan hasta que salimos a una zona de asfalto. 3 kilómetros más y llegamos a El Pinar, para pasar por meta y encarar los últimos 30 kilómetros que coinciden con la distancia corta. Ya son “sólo” 30. O mejor dicho, ¿aún 30? Puffff, y eso que voy segundo… ¿qué pensarán los que vienen mucho más atrás?

Unai Yus -Free Motion Team- Transvulcania Bike 2017. Foto Cano Photosports

Unai Yus -Free Motion Team- Transvulcania Bike 2017. Foto Cano Photosports

Paso la salida y me cantan 4 minutos con Ventura. Antes de la subida infernal me habían cantado 2:30, así que lo normal. Él va a su carrera y yo a la mía, que es controlar a los de atrás y no relajarme por si a Ismael le pasa algo. Toca otra bajada. La primera parte ya la hemos pasado antes y consigo ir más o menos rápido. Pero cuando nos desviamos vuelta a la tortura. Polvo, mucho polvo, tierra suelta, piedras escondidas y piedras a la vista. Vuelvo a sentirme un paquete bajando. ¡Madre mía, no puedo ser tan malo! No puede ser que ve una pista de 3 metros de ancho y que vaya sin soltar los frenos. Cada vez que los intento soltar me doy un susto. O me voy recto en una curva o me pega un trallazo la rueda delantera o se me va de atrás. Así que concentración y paciencia.  Poco a poco voy pasando gente de la distancia corta. Aprieto en las subidas e intento no cometer errores en las bajadas. No tengo ni idea de dónde están mis perseguidores ni quienes son. Tampoco sé qué me viene por delante, sólo sé que aún queda una subida, unos cuantos senderos en la parte final y una subida para rematar y acabar la carrera.

La subida empieza en el avituallamiento del kilómetros 60. Pillo un botellín y toca apretar. Ahora sí que voy pasando a gente de la distancia corta. El cuerpo responde, voy bien, el pulso sube. Me ha costado entrar en carrera pero ya voy a gusto. El calor aprieta, me abro el maillot. Los manguitos hace ya varias horas que los llevo “arremangados”. Curva a derecha, curva a iazquierda y varias rampas duras después corono la subida y empiezan los senderos, la diversión. Tengo buena orientación, pero hemos dado tanto vueltas que ya no sé si estoy mirando al norte, al sur o si estoy cabeza abajo. Enlazamos senderos divertidos con zonas de pista y algún tramo de cemento y asfalto. Ahora sí se corre más, sobre todo en las zonas de asfalto. Van cayendo los kilómetros, en los pequeños repechos que hay miro hacia atrás, nunca me fío, pero no veo a nadie, sólo a los que voy adelantando. Último sendero, brutal, orgásmico,  una zona de asfalto y llegamos al pueblo.

Unai Yus -Free Motion Team- Transvulcania Bike 2017. Foto Cano Photosports

Unai Yus -Free Motion Team- Transvulcania Bike 2017. Foto Cano Photosports

Recuerdo que en el gráfico se veía un repecho final… ¿Qué nos espera? Nos meten por un barranco, hacia la parte baja del pueblo, ¡esto no puede ser bueno! Hasta que POR FIN, toca empezar a subir. ¿POR FIN? Joder… un camino real con una pendiente considerable, el sol pegando de pleno y 72 kilómetros en las patas. ¿De verdad que era necesario esto? Pienso que si hubiera venido jugándome la carrera o el podio me hubiera acordado de la familia de los organizadores… pero por suerte voy sólo. Si durante el recorrido había público y voluntarios, muchos de ambos, en esta parte final es espectacular. Gracias a ellos y a los ánimos voy subiendo por las calles del pueblo hasta que escucho la voz de Jaime, el speaker. 3 horas 32 minutos de agonía, de sufrimiento, de placer y de satisfacción por los montes de La Palma… poco más hay que añadir.

Feliz con mi resultado, subirse a un podio y más detrás del actual campeón de España de bikemaratón siempre es un orgullo. Pero lo más importante era vivir la 1ª edición de una TransVulcania Bike que viene para quedarse. Con el apoyo total del Cabildo de La Palma y con una gran experiencia en la organización de un Trail puntero a nivel mundial se han visto buenos detalles y otros que seguro mejorarán. Lo más reseñable, la cantidad de voluntarios, el marcaje y el apoyo de los lugareños a la prueba. Habrá que volver en 2018 para ver cómo mejora…