Unai Yus, luchando por hacer 2° casi pierdo el podio y la vida. 2ª etapa Transgrancanaria Bike 2017

Unai Yus, luchando por hacer 2° casi pierdo el podio y la vida. 2ª etapa Transgrancanaria Bike 2017

Madre mía… hoy va de topicazos, tirar de casta e intentar salvar los muebles. Pero… es que aunque suene a tópico es lo que he tenido que hacer en los 5 tramos cronometrados que teníamos en los 115km de hoy. A las 9:00 se daba la salida a la etapa, y por delante 16km cronometrados y casi todo en bajada.

Tensión, lucha por la posición y muchas ganas de salida. Y eso que tenemos 115km por delante. A la entrada a la pista, Abel García entra primero y mi compañero Néstor Rodríguez, líder en M-40, segundo. Voy tercero y me abre la puerta para que lo pase y entro a rueda de Abel. Le doy unos metros para ver bien la trazada porque si me pego no veo las piedras con el polvo que levanta.

Detrás, formalitos, Francesc Guerra y Adriá Noguera. No alcanzo a ver más atrás… pero parece que somos un bonito trenecito. Recuerdo el tramo del año pasado y sé que termina en subida, así que me mantengo aquí. La bajada se las trae. Es una pista ancha, con mucha piedra suelta y un barranco a un lateral que quita el hipo, así que bajamos rápido pero sin hacer tonterías. Por fin llegamos abajo y paso a Abel con los dos Buff-Scott a rueda. Duelen las piernas pero sube el pulso y voy rápido. Hecho una mirada atrás y hemos hecho un pequeño hueco. Sé que queda poco para el fin del tramo y que es casi imposible sacar nada de ventaja pero sigo apretando hasta cruzar la manta.

Transgrancanaria Bike 2017

Transgrancanaria Bike 2017

Mismo tiempo para los 3… que decidimos seguir a buen ritmo los 6 kilómetros neutralizados y obligar al grupo que viene detrás a ir sin referencias nuestras. Casi sin darnos cuenta estamos metidos en el 2° tramo, el de la Presa de Chira, muy largo, de 26 kilómetros y una parte final muy dura. Empezamos a buen ritmo, con Guerrilla marcando el paso y Adriá cerrando el grupo. Y al cruzar la presa por encima… cagadón, me despisto mirando a Francesc y pego un llantazo en una piedra al que sigue un ¡ppppppssssss! que no quería escuchar.

Por suerte justo coincide con lo que después será el final del tramo y es zona técnica. Pero no todo podía salir bien… y el corte es justo en el borde de la llanta. Saco la rueda, hinchamos con una bomba de pie y a base de golpecitos va sellando. Pero al meter presión salta el sello de látex, con lo que tenemos que repetir la operación varias veces.
Durante ese rato la pareja del Buff-Scott va haciendo camino y pasan 6 corredores. Por fin puedo montar la rueda y arrancar. Y… a remar, tirar de orgullo y cabezonería y minimizar el tiempo perdido. Cojo mi ritmo pestoso y paso a mi compañero Néstor y Abel. Las bajadas las tengo que hacer con mucha precaución porque voy justo de aire. Si ponía más, no sellaba. Pero los llanos y las subidas… ¡a todo lo que puedo! El tramo es idéntico al año pasado, es una ventaja para mi porque sé lo que queda. Ya volviendo de nuevo hacia la presa veo a Dani de la Fe y Samuel Rodríguez. Lo pongo en el punto de mira y a por ellos. Me cuesta llegar, pero cuando lo hago no paro, sigo a lo mío, en solitario.

Siguiente objetivo, Fabián Molina. Uuffff, qué lejos lo veo, pero bueno, queda lo más duro del tramo, la subida final. No tiene grandes pendientes pero sí muchas piedras, está muy muy rota y cuesta avanzar. Poco a poco me voy acercando, pero cada vez los corredores que llevo delante van más fuerte. Vamos, por algo han soltado a los demás. Me cuesta, pero a lo lejos, veo a Javi Ramos. Eso redobla mis ganas de sufrir y consigo pasar a Fabián. Dudo que llegue a pillar a Ramos, pero tengo que acercarme lo máximo posible. Lo voy consiguiendo, me voy acercando, cada vez lo veo más cerca y además he visto a lo lejos, varias curvas más arriba, que Guerra ha soltado a Noguera. Ahora mismo soy 3° en la general, pero aún queda mucho y cualquiera puede tener problemas. Casi al final de la subida paso a Javi y sigo. Basculo y bajada hasta el final del tramo. No me gusta la bajada, no tomo riesgos y el de Vadebicis se acerca pero no me pilla. Para mi sorpresa la pareja del Buff-Scott me ha metido algo menos de 2 minutos, así que sigo en la pelea del 2° y 3º puesto. Veo que arrancar después de avituallar, yo he sido rápido y estoy preparado pero me pillan meando. Acabo y salgo pitando, quiero ir con ellos para poder tener su referencia y luchar por pasar a Adriá ya que a Francesc lo veo inaccesible. Los pillo y hacemos el tramo de enlace juntos, a buen ritmo pero sin machacarnos. Yo preferiría ir más despacio pero Guerrilla no…


Arrancamos el tercer tramo cronometrado como casi siempre, Guerra tirando, yo segundo y Noguera tercero. Es un tramo corto y rápido, sólo 6,5km y sin gran desnivel. Le dejo hacer, me siento cómodo pero prefiero esperar. La parte final del tramo es en subida. Así que, cuando llega, me pongo primero y acelero un poco. Hay algo de bajada aún, mucha curva con gravilla resbaladiza y no se puede ir a tope. Aún así quiero presionar a Adriá y sigo tirando lo más duro posible hasta que se acaba el tramo. Mismo tiempo para los tres y a bajar La Manzanilla. Por exigencias de Medio Ambiente la tenemos que hacer a pie… la verdad es que no lo entiendo, con las zapatillas de suela de carbono y calas metálicas erosionamos más que rodando pero… es lo que hay. Pero bueno, al menos nos da para disfrutar de las vistas. Llegamos a Tunte y allí están esperando Marcos y Yasmina del Free Motion Team para avituallarnos. Impagable su labor estos dos días, multiplicándose para poder ayudarnos a todos los compañeros que corremos. Como los Buff-Scott no tienen apoyo, durante los 2 días Marcos y Yasmina se ocupan de ellos. Un biker es un biker, lleve el maillot que lleve.

Cambio de botellín, un plátano, una barrita y arrancamos. Y no sé por qué, Adriá para de nuevo en el avituallamiento oficial de la organización. Guerra y yo seguimos. Se acerca el inicio del tramo y Noguera no aparece. Dudo, no sé qué hacer… y le digo a Guerrilla que no voy a parar. Hubiera sido feo atacar si no se hubiera avituallado 300m antes del oficial donde ha parado… pero sí ha decidido parar de nuevo… yo ya sigo. Francesc me dice que respeta lo que haga, así que paso la manta y empiezo a apretar. Por delante 26 kilómetros, favorables según el perfil pero muy traicioneros según recuerdo. La primera zona es bastante rápida y me favorece. Lo que quiero es que Noguera tenga que rodar sólo, a ver mano a mano dónde estamos cada uno.


Pero el karma me devuelve la moneda en forma de llantazo y el posterior ¡ppppppssssss! Paro, meto una bombona de CO2 y se rompe el adaptador. Pongo otra bombona e hincha, pero no sella bien. Giro la rueda y consigo que tapone, le doy con la bomba de mano y arranco. He perdido bastante tiempo, pero lo mismo que me ha ocurrido a mí le puede pasar a ellos, así que toca, otra vez, remar y tirar de cabezonería. En bici me podrán ganar muchos, a terco, muy pocos. Bajo y subo unas cuestas cementadas con unos perfiles de miedo y a lo lejos veo a Ramos. He salido antes que él en la manta, así que si me pilla me habrá quitado tiempo. Llevo menos presión de la que me gustaría, así que me tiro con mucho cuidado por una zona muy pedregosa que da a un barranco lleno de piedras que tendremos que recorrer durante varios kilómetros. Yendo de pie y con cuidado voy librando. Pienso en parar pero de momento lo descarto, no quiero que Javi me pille y se venga arriba. Prefiero ir un poco más despacio y que me pille más adelante, más cerca del final del tramo.


Pero… cuando juegas con fuego generalmente te quemas, y yo me he quemado. La rueda no aguanta y tengo que parar a cambiar. Fuera guantes, destalonar la cubierta, quitar la válvula de tubeless, pasar la mano por dentro de la cubierta para asegurar que no haya pinchos antiguos, meter la cámara y la cubierta. Cuando estoy haciendo esto último pasa Javi y me pregunta si necesito algo. Le digo que no… obviamente una bombona me vendría genial pero no se me ocurre pedírsela. Nos jugamos el cajón y ya he gastado dos, así que el problema es mío. Termino de colocar la cubierta y a hinchar con la bomba de mano. Dale que dale, con un dolor de brazo insoportable y la goma que no llega a ponerse todo lo dura que quiero. Esto es lo único malo de las 29″, lo que tardas en hincharlas. Por fin estoy conforme, monto la rueda y arranco. Mil fantasmas cruzan por mi cabeza. Javi ha salido más tarde que yo y va por delante, así que seguro que me ha quitado gran parte de la ventaja que le llevaba en la general. Al no saber con cuánto he salido en el tramo y cuánto me lleva exactamente no puedo hacer cálculos. Pero la cosa pinta fea y yo solo puedo hacer una cosa, pedalear lo más rápido que pueda.


Tenemos viento de frente, cuesta avanzar, pienso en rendirme, en tirar la toalla, pero me gusta demasiado subirme al cajón, así que, si Ramos me gana que sea sufriendo. Se acaba el barranco, pasamos otro que es difícilmente ciclable pero consigo pasarlo montado. Los corredores de distancias más cortas que voy adelantando van caminando. Llega una bajada un poco complicada y veo a un corredor bajando muy despacio. Yo vengo rápido, le aviso, clava los frenos y se queda parado. Freno pero las piedras ruedan y no consigo parar. Intento desviarme pero las piedras que piso siguen rodando y choco contra él. No llego a caerme, sigo, me giro y le pregunto si está bien y le pido disculpas. Me dice que todo bien y que siga. No me he fijado en su dorsal y desde aquí le pido disculpas, porque seguro que mañana se acuerda de mi. Sigo. A lo lejos veo una montaña que recuerdo que hay que subir y los puntitos que veo por el sendero me lo confirman. Son escasos 600m pero duros y técnicos. Concentración y para arriba. Corono, miro al frente y recuerdo que no hay bajada. Lo bueno es que sólo quedan 3 kilómetros para acabar el tramo, lo malo es que son en ligera subida y con viento de cara, que a estas alturas, con más de 90 kilómetros en las patas es un mundo. A tope en modo contrarreloj hasta la manta, dónde paro y me apoyo en el manillar para recuperar el aire. Tramo de enlace donde hay un avituallamiento y servicio mecánico. Voy de cabeza a donde Eduardo porque la cubierta no ha talonado bien. Le mete presión y se rompe un radio. Vamos, no me jodas… ¿qué más? Por delante 2 kilómetros de asfalto neutralizados y 14 de tramo cronometrado hasta la playa de Arinaga. Último esfuerzo, con viento a favor y… soy finisher.

Nervios, incertidumbre, y una larga espera hasta que por fin me confirman que soy tercero. El esfuerzo ha merecido la pena, acompañar a Francesc Guerra y Adriá Noguera en el podio y volver a subir al cajón de la TransGrancanaria me hacen feliz.

Muchas gracias a Mónica Monzón Sosa por cedernos las fotos de Unai y por estar en las carreras dispuesta a animar a los corredores.

CLASIFICACIONES: http://chronorace.es/transgrancanaria-bike-2017/