Unai Yus relata la locura de su primera FudeNaS

Unai Yus relata la locura de su primera FudeNaS

FudeNaS, o la locura de cruzar Furteventura de norte a sur en bicicleta de motaña lo más rápido posible;  la odias o la amas. Yo ayer la odiaba a muerte, hoy sólo la odio, y desde ahora hasta la apertura de inscripciones del próximo año… quizá la ame.

La verdad es que la experiencia, el reto, atraen a muchísima gente, son muchísimos bikers y sus familias apoyando. FudeNaS no es una carrera más, es algo diferente que mueve a más de 5.000 personas. Yo sólo voy a contar mi historia, pero os aseguro que cada biker y cada acompañante que conduce su FudeNaS para avituallar a su biker tiene su propia historia.

FudeNaS 2016. Foto: Sergio Fernández Vega

FudeNaS 2016. Foto: Sergio Fernández Vega

La mía empezó el viernes con retraso en el vuelo, con lo que me trastocó los planes para entrenar a mediodía y lo tuve que hacer por la tarde en compañía de un guía… vasco-majorero, Urko Pérez.  Nos metimos 38km entre pecho y espalda, una excusa perfecta para encajarnos un plato de pasta XXL y prontito a la cama, que al más puro estilo militar tocaban diana a las 05:45.

Desayuno intentando no quedarme dormido encima del bol de cereales, me visto y en bici al cuartel con mi amigo Urko. Organización militar, bicis a las furgonetas y personas al autobús, todo controlado y dejando constancia con una firma. En la guagua, como dicen por estas latitudes, se palpa la tensión, la gente padece de incontinencia verbal a un elevado tono, síntoma inequívoco de nervios. Llegamos a Corralejo aún de noche, recogemos las bicis, y me voy a buscar un sitio tranquilo dónde cumplir con el ritual pre-carrera más personal, plantar un pino. Menos mal que aún es de noche, porque en esta isla no hay dónde esconderse.

Ritual cumplido, toca vestirse, echar un café e ir para la salida. Veo a gente calentar, es más, a la noche veré en Strava que alguno ha llegado a hacer 10km. ¿Les parecerán pocos 158km? Parrilla de salida, discurso del militar de mayor rango y a por la neutralizada hasta que acaba el asfalto. Nos paran un par de minutos y pienso que me enfrento a lo desconocido. No llevo en Fuerteventura ni 24h y del recorrido sólo conozco cerca de 18km. ¡Cojonudo!

FudeNaS 2016. Foto: Adrián Hernández

FudeNaS 2016. Foto: Adrián Hernández

Salida rápida, pero me coloco siempre entre los 5 ó 6 primeros, no quiero que un enganchón me haga empezar la carrera a contrapié. Mi compañero Mathías Notteger me ha dicho que quiere tensar en las 2 primeras subidas para hacer una selección y no llevar a gente a rueda y remoloneando. Quiere una carrera cuerpo a cuerpo, dónde nadie se pueda esconder. Yo no le contesto, creo que no lo hará… pero, me equivoco de lleno. Nada más dejar la pista más ancha y entrar por una más estrecha y arenosa se pone el primero y empieza la fiesta. Seremos 25 corredores aproximadamente, es el kilómetro 4 ó 5 y el dorsal 1 empieza a dar la cara. El grupo se empieza  a hacer más pequeño. El ritmo es alto pero no excesivo, estoy seguro de que casi todos pueden aguantar, pero con 150 kilómetros por delante, deciden buscar otro ritmo. Me caliento, le paso el relevo y nos vamos los 2 solos, con Jacob González a unos metros, Pedro Rodríguez un poco más atrás y el grupo a continuación.

Como dice un amigo mío, “From the lost, to the river”, nos liamos la manta a la cabeza y tiramos para adelante. Pedro decide entrar en el juego y se une a nosotros. Y aún no hemos pasado la placa de kilómetro 10. Cuando se tira un órdago hay que aguantarlo, así que nos ponemos el mono de trabajo y a pasar al relevo los tres. Van cayendo los kilómetros y los avituallamientos, pasamos Puerto del Rosario, el aeropuerto y llega la primera subida con desnivel. Pedro se suelta. Dudo si decirle a Mathias de esperar para seguir con la ayuda de Pedro o seguir. De momento yo me encuentro fuerte y Mathías va sobrado. Así que, doblamos la apuesta, y en el 60 nos quedamos sólos  2 corredores de Free Motion.

FudeNaS 2016. Foto: Adrián Hernández

FudeNaS 2016. Foto: Adrián Hernández

Pasamos Antigua, el campamento central para los que hacen la prueba en 2 días como si nos persiguieran Atila y los Unos. Según mi Strava, en 2h21′ creo que se nos está yendo de las manos la apuesta… Más repechos, más piedras y más barrancos y cometo un error, mi compañero Alexis me está haciendo de asistencia en moto y le digo que no me de agua, que tengo. Error de cálculo. Queda demasiado hasta el siguiente punto y tengo que racionar el agua. El austriaco se sigue metiendo presión y yo le digo que regule, que tenemos tiempo, pero él sigue apretando. Calculando y apurando, pasamos Tuineje y llegamos al mar, devorando las placas de los kilómetros 70, 80, 90, 100…

Sé que aquí empieza lo más duro, pero no sé hasta que punto. He podido recuperar agua, llevo los 2 botellines llenos y bebo todo lo que puedo, pero el error y la mayor fortaleza de Mathias me van a hacer agonizar. Empiezan las subidas y bajadas, cortas y duras, el encadenado de barrancos. Uno, dos, tres, cuatro, cinco… y pierdo la cuenta. Cada barranco que cruzamos, con su bajada y subida espero que sea el último antes de Costa Calma. Sólo pienso en llegar a la playa, a partir de ahí se supone que estás cerca del final. Además he cometido otro error, hacía fresco en la salida, caían unas gotas y he decidido salir con camiseta interior. No calculaba que en el sur hiciera tanto calor.

Y de golpe, a la salida de un barranco nos giran a la derecha y me encuentro con una pared. En circunstancias normales sería una subida dura, pero yendo como voy es una puta pared. Mathías sigue a lo suyo y yo me quedo. Clavo la mirada en el suelo, me pongo de pie y pedaleo. Levanto la mirada y me parece que Mathias baila encima de la bici mientras yo me arrastro. No me ataca, no me cambia el ritmo, él simplemente sigue haciendo su carrera mientras yo empiezo a morir poco a poco.

FudeNaS 2016. Foto: Free Motion

FudeNaS 2016. Foto: Free Motion

Los 20” al coronar se convierten en 45″ en el siguiente barranco, en 55″ en el siguiente y en 1’40” al cruzar Costa Calma. Es mi punto crítico, el momento dónde de tener todas las luces y alarmas encendidas paso a que se me apague el cuadro de mandos. Calambres, sensación de no avanzar, pulso mantenido a 165-170.. Si se pudieran almacenar los calambres, me hubiera ahorrado un buen pico en la próxima factura de la luz. Termino, no sé ni cómo, de cruzar Costa Calma pero la famosa playa no llega nunca. Dicen que vamos a pillar marea alta y que tocará caminar. Yo venía pensando en correr, pero… caminaré. Al menos me bajaré de la puta bicicleta. Por fin la veo, la verdad es que es preciosa la zona de la playa, marea alta, arena blanca, charcos con poca profundidad… Al menos, aunque voy jodido, disfruto de ver algo diferente a los barrancos que hemos cruzado. Empiezo a cruzar la playa, y me encuentro algo mejor, sigo con amagos de calambres, con algún calambre, pero el cuerpo reacciona. No es que vaya rápido, pero al menos no me arrastro. Consigo pasar toda la playa montado, a excepción de una piedra que teníamos que subir y no era ciclable.

FudeNaS 2016. Unai Yus, Rubén Calvo y Mathias Nothegger

FudeNaS 2016. Unai Yus, Rubén Calvo y Mathias Nothegger

Acabada la playa más barrancos, profundos, abruptos y con tramos de arena y roca. Toca desmontarse un par de veces hasta que POR FIN llega la carretera. Dicen que son menos de 15 kilómetros, pero… no son fáciles. Seguimos cruzando barrancos, con sus bajadas y subidas pero al menos voy más rápido. Me cantan 4 minutos con Mathias. No me importa, sólo quiero llegar, acabar FudeNaS. Pregunto a cuanto vienen por detrás y me dicen que a otros 4 minutos, pero… en un barranco, a lo lejos creo ver a 2 ciclistas. Es la última subida, que termina siendo la penúltima. Sigo sin fiarme, soy un cadáver en bicicleta pero aprieto todo lo que puedo por el bici-carril hasta llegar a la meta, ¡ansiada meta!

Hacía mucho, mucho, mucho tiempo, ¡años!, que no terminaba una carrera así de mal. Vacío, mareado, mal cuerpo, jodido, muy jodido. Una hora es lo que necesito, una ducha y poder comer algo para empezar a hablar y odiar un poco menos, sólo un poco menos, esta carrera. Sí, feliz, he hecho 2º, pero… me he dejado 10 años de vida recorriendo Fuerteventura de Norte a Sur.

FudeNaS 2016. Foto: Free Motion

FudeNaS 2016. Foto: Free Motion