Unai Yus resiste a Ibon Zugasti en la Transgrancanaria Bike

Amanecía en El Garañón mientras 6 ciclistas, cada uno de un lugar, de un nivel, y que en algún caso no habíamos cruzado una palabra hasta el día anterior, cuando nos desperezábamos dentro de una cabaña de madera.

La noche había sido buena, alguno sacó el serrucho en algún momento, pero yo personalmente tengo la suerte de que duermo incluso de pie si es necesario. Después de desayunar vino lo complicado en la cabaña, intentar vestirse los 6 a la vez, recoger los sacos, hacer las bolsas… y no llevarte los calzoncillos sucios del vecino de litera. Quizá sea más glamuroso un hotel, quizá se descanse más y, sobre todo tengas más intimidad, pero para mi gusto, una de las cosas que hacen especial estas carreras es la convivencia.

Unai Yus e Ibon Zugasti. Transgrancanaria Bike 2016.

Unai Yus e Ibon Zugasti. Transgrancanaria Bike 2016.

Hacía fresco en la salida, y ésta era más numerosa que la primera etapa, ya que algunos bikers habían optado por el formato Rock & Roll, es decir, la misma etapa que nosotros: 110 km (me salieron 112,6 de Garmin) pero sin la mochila que llevábamos nosotros de la 1ª etapa. Cuenta atrás y salida “neutralizada” por una moto y un coche. Y lo entrecomillo porque tras salir del parque de El Garañón, no sé si por aquello del frío o por las ganas que había, nos lanzamos cuesta abajo como posesos. El primer tramo cronometrado tenía 16 kilómetros y a pesar de hacer una parte detrás del coche, el grupo no era de más de 18 corredores. ¡Una locura!

Abél Sánchez empieza apostando fuerte, me pego a su rueda en la bajada y en una zona con varios repechitos le paso. No da para mirar hacia atrás, el terreno está bastante roto y se va muy rápido, pero deduzco que no podemos ir mucha gente. Miro mi GPS y veo que faltan escasos 2 kilómetros para terminar el tramo cuando me pasa Zugasti. Me intento agarrar a su rueda, a duras penas y… fin de tramo. Paramos a intentar recuperar el resuello y de paso calcular cuánto tiempo hemos recortado: unos 45 segundos. No está nada mal, aunque espero no pagar el esfuerzo porque hemos corrido sin pensar en que quedan casi 100km aún.

Nos juntamos un buen grupo, cerca de 10 corredores mientras aprovechamos a parar a hacer aguas menores y alguno como Dani de la Fe a meter algo más de aire en la rueda trasera. Comentamos de salir juntos…  pero… esto es carrera y táctica, así que van saliendo Javi Ramos, Miguel Padrón, Rubén Calvo... y detrás salen Abel, Zugasti, el lider Mathias y yo a ¡5 putos segundos! porque no me leía el chip. ¡No me jodas! menos mal que van rápido pero no a tope y los pillo bastante rápido. Pienso en positivo, si llego con ellos haré 5 segundos menos, jejeje. Peor le ha ido a Dani, que con el tema del aire ha salido más retrasado.

Pillamos a Calvo y Padrón. Javi Ramos sigue por delante, lo vemos… y veo también en una rampa de cemento que Abel se corta 2-3 metros. El tramo cronometrado es de 27km, sólo llevamos 2, pero las oportunidades están para aprovecharlas, así que me pongo a tirar con mi compañero y lider Mathias a rueda y de golpe y porrazo nos metemos en un sendero en el que es obligatorio ir a pie. Me bajo y me pongo a correr, cuesta abajo, con unas zapatillas con suela de carbono por una zona de piedras. Para matarse. Cosas de Medio Ambiente, circulamos por un espacio protegido y no pueden circular las bicicletas. ¡Ah!, pero la erosión de las zapatillas de btt no importa… En fin, se supone que ellos son los técnicos y los que saben…

Unai Yus. Transgrancanaria Bike 2016. Foto: Mónica Monzón

Unai Yus. Transgrancanaria Bike 2016. Foto: Mónica Monzón

Voy concentrado, dando algún traspié que otro y Padrón me pide paso. Cuando puedo, me aparto y me pasa como si fuera sin bici y con zapatillas de trail, ¡qué barbaridad…! se me escapa y pasa a Javi Ramos que va unos segundos por delante. Por detrás no escucho nada y en cuanto se puede correr un poco más cómodamente aprieto. Llegamos a la Presa de Chira, y miro hacia atrás al montarme en la Cannondale. Bien, hay hueco. Al salir de la presa paso a Padrón y Ramos y el primero me pregunta: ¿cuánto queda? Le digo que el tramo es de 27 kilómetros, lo que me hace dar cuenta de que se me ha secado la boca. Pues nada, ya no paro. No voy a ir al límite pero tampoco voy a parar. Me pongo primero y dejo de ver a mis compañeros de carrera.

Pues nada, si hay que remar, se rema, para algo los vascos hemos sido grandes remeros durante la historia. La pista, muy pedregosa y rota, va girando, subiendo, bajando… y en algunos momentos veo a mis rivales. Parece que Dani de la Fe viene segundo y detrás Mathias e Ibon. Miro el GPS y controlo la distancia. Según el plano, la segunda parte de este largo tramo cronometrado es para arriba, así que tengo que controlarme. Y vaya que si hay subida… y bien rota, pedregosa y lenta… El capo Zugasti ya ha puesto su velocidad de crucero y se me acerca solo. A los demás los veo a lo lejos pero entre que no puedo mirar mucho por las piedras, lo jodido que empiezo a ir, y que ya con la edad cada vez veo menos, menos… no distingo quién es quién.

Zugasti me pilla, y me pasa. Me vuelve a decir como ayer que me meta a su rueda, pero yo prefiero ir a mi ritmo y mantenerlo de referencia. No me abre mucho hueco, se me va unos segundos y yo me exijo un poco más porque el tramo está acabando. Queda una bajada, rápida y bastante suelta, en la que muy poco a poco voy recortando la ventaja de Ibon hasta entrar con él. Control de chip y a la furgoneta de Freemotion a avituallarnos. Llega Javi Ramos y busca a su asistencia para avituallarse. Nosostros nos miramos y hablamos. Aún no han llegado el resto de corredores y decidimos arrancar. Hay que aprovechar las ventajas tácticas, me dicen que mi compañero Mathias, el lider viene muy jodido, que es posible que se retire, así que tengo vía libre.

Vamos despacio y Javi Ramos se nos une y después de un tramo obligatorio a pie que hubiera sido imposible subir montado, se va. Zugasti y yo vamos con la calculadora, regulando. Javi ayer pinchó 2 veces y está muy lejos en la general, va a otra carrera, nosotros pensamos en la general. Subimos tranquilamente por carretera, guardando fuerzas 10 kilómetros hasta el inicio del siguiente tramo. Volvemos a cambiar de agua, gracias a mis súper compañeros de Freemotion y al lío. Son 10 kilómetros de pista más o menos llana, muy rápida, con continuos toboganes. El chip pita, “pii” y arranco. Me estoy creciendo, me encuentro bien y sólo pienso en apretar a tope. Pasan los kilómetros, vuelan, en un tramo cronometrado que se me adapta como anillo al dedo. Ibon viene haciendo la goma, se me pega a rueda, y pierde unos metros, me vuelve a pillar, pero no me fío de él, es perro viejo, más perro y más viejo que yo, que ya es decir.

Llegamos al final del tramo y el lector del chip no funciona. ¡No me jodas hombre! ¡Haz que funcione! perdemos unos segundos pero le decimos que apunte el tiempo a mano, cosa que hace. Estamos parados en un balcón espectacular. Toca bajar un sendero, precioso, colgado de una pared, conocido como La Manzanilla. Me acuerdo de la familia del que nos ha prohibido bajar esto en bici y me resigno a sufrir bajando a pie. No os podéis hacer lo incómodo y largo que se hace tener que bajar con tu bici en la mano más de un kilómetros y medio entre piedras con unas zapatillas con suela rígida. Por no hablar del impacto medioambiental, mucho mayor que rodar en bici.

Al menos las vistas son espectaculares, porque bajar a pie con el sol que paga, es matador. Más o menos a mitad de la bajada nos pasa mi compañero Neftalí, que tiene unas piernas que me llegan al sobaco y sigue para abajo. Ibon y yo, en plan Chiquito de la Calzada intentando no reventarnos los cuadriceps en esta bajada infernal… Menos mal que abajo nos vuelven a esperar mis compañeros Marcos, Alexis y compañía con agua, barritas, geles, y lo que haga falta. Nos explican que ahora llega el tramo más largo, que tenemos 6 kilómetros hasta llegar al control de tiempo y que desde aquí tenemos casi 30 kilómetros. Es principalmente bajada pero que no nos confiemos que hay sorpresas. Dejamos a mis compañeros y vamos acelerando poco a poco para que no nos duelan demasiado las patas al empezar el tramo.

¡Ppiiii!, vamos, a por ello. Empezamos por llano, pista, entre casas de campo, pequeñas subidas y bajadas hasta que toca bajar a un agujero. Es una pista de cemento con una inclinación mortal, joder, ¿a dónde lleva esto, al centro de la tierra? Pero claro, todo lo que sube baja… y todo lo que baja sube. Así que toca recuperar altura, otra vez por cemento y con porcentajes de más de 20%. El capo empieza a soltarse y me clava un par de picas. Pues no me vas a soltar… a estas alturas no. Tampoco lo busca, es mejor que vayamos juntos. Coronamos, unos metros de asfalto y para abajo por un barranco. Me pongo delante, voy encendido, hasta el punto que pienso que mejor frenar un poco y no arriesgar a un pinchazo. Ibon me recupera terreno y llegamos abajo de un barranco. Es casi llano, pica para abajo, si no, no sería un barranco, pero el viento sopla de cara. Miles, millones, billones de piedras redondas. Pero no piedritas, parece que este barranco lo construyó algún bilbaino. ¿No hay piedras más grandes? ¡Qué dolor!, qué agonia… y con el traqueteo casi no podemos mirar el GPS.

Podio final Transgrancanaria Bike 2016.

Podio final Transgrancanaria Bike 2016.

Vamos en modo pareja, yo llevo los kilómetros e Ibon el track con el perfil. Me avisa de los pequeños repechos para ir regulando. El tramo se está haciendo largo, quedan 5 kilómetros cuando veo el repecho de la muerte. Acabamos de pasar a Neftalí en un barranco de piedra suelta y subiendo que casi no era ciclable. Meto todo y a no cometer ningún error. Si no meto la pata podré subir montado. Concentración, agachar el lomo y arriba. Lo conseguimos, nos tiramos para abajo. Yo creía que más o menos lo tenía, pero….este tramo me va a matar. Seguimos con el viento y sigue subiendo… Vamos, último esfuerzo, no te vengas abajo… ¡ppiii!, me paro, apoyo la cabeza en el manillar y sólo escucho mi respiración, que tardará varios minutos en calmarse.

Nos miramos, ojeras detrás de las gafas, boca seca, dolor de piernas, más de espalda, pero hemos volado. Salimos a la carretera y pedaleamos casi arrastrándonos hasta el siguiente avituallamiento. Nos tomamos nuestro tiempo, hasta el punto que llegan bastantes corredores y arrancamos una buena grupeta de casi 10 para hacer los últimos 14 kilómetros hasta meta. El viento entra ya bastante favorable, tenemos que bajar hasta el mar, hasta la playa de Arinaga pero aún nos encontramos algunos repechos. En el grupo viene mi compañero Néstor que supuestamente se está jugando el podio Máster 30, con lo que yo tiro y él viene a rueda. Zugasti y Rubén Calvo aguantan, el resto se va quedando. En un tramo de sendero, tanto a Calvo como a Néstor se les sale la cadena. No puedo esperar, no sé cómo estará el podio, así que sigo apretando y apretando hasta llegar a la última manta.

Los jueces revisan nuestra bici, corroboran que es con la misma que salimos ayer en La Aldea y nos invitan a que lleguemos hasta el arco de meta, ya sin tiempo, que está dentro del polideportivo de Arinaga. Espectacular entrada, música en directo, muchísima gente… precioso, un recuerdo para toda la vida. Siguen llegando corredores, nos abrazamos, nos damos los parabienes y hablamos del acierto que ha sido el formato de los tramos cronometrados y tramos de enlace.

Ha nacido una carrera que espero siga mejorando y creciendo. Hay, lógicamente, aspectos a pulir, como que los podiums sean por licencia federativa y no por grupos de edad… queda una gran pelea con Medio Ambiente para que podamos circular por espacios protegidos, y algunas cosas más, pero, en general, la prueba merece la pena.

Espero que nos veamos en 2017, gracias Transgrancanaria Bike, gracias Free Motion y gracias a Ibon Zugasti con el que he vuelto a “pelearme” una vez más. El 2º escalón del podio me satisface, pero más aún el recuerdo de la carrera. Mención especial a Dani de la Fe, que ha dado un gran paso como ciclista, espero siga así. Próximo capítulo, FuDeNaS. Allí la cosa estará dura con Abel Sánchez, Pedro Rodríguez, mi compañero Mathias, Rubén Calvo y varios más que entrarán en la lucha en o0tra carrera diferente al resto.

Nos vemos en 3 semanas amigos…