Unai Yus: si no te hidratas bien… no ganas

Unai Yus: si no te hidratas bien… no ganas

Hay una cosa clara en el ciclismo, bueno, en la vida, de la cual el ciclismo es un buen reflejo; las cosas no son como empiezan… sino cómo acaban. Y eso es lo que pasó en la Bicistar Maratón del pasado domingo. Me sobró un kilómetro, pero… las carreras se acaban en la línea de meta, no dónde a uno le interesa.

Salimos de la Caldera de la Orotava a las 10:00, en una mañana más calurosa que las dos ediciones anteriores. Y me equivoco poniéndome camiseta interior, aunque eso lo descubriré más adelante. Salida rápida, sin nadie que quiera tomar la responsabilidad pero con un Rubén Velázquez, que corre en casa, y por eso quizá se motiva y empieza a tensar. Tensa lo justo, ni mucho ni poco… y los demás vamos intentando ir bien colocados en un pelotón de unas 10 unidades.

Salida Marathon Bicistar 2017. 59km

Salida Marathon Bicistar 2017. 59km

En un momento dado, Pedro Rodríguez decide poner un punto más, le salgo a rueda y el pelotón se estira. Pista ancha, mucha velocidad, terreno suelto y… ¡¡¡2 bikers de frente!!! ¿Pero esto qué cojones es? Pedro no puede reaccionar y literalmente se empotra contra uno. Yo, que voy segundo freno, me tiro fuera del camino y libro. Detrás de mí viene Sergio Flores y remata a Pedro… mientras el resto malamente consiguen parar. Esto es algo que he pensado muchas veces que podía ocurrir en una carrera por las pistas del norte de Tenerife. Estas pistas están abiertas al tráfico y son muy transitadas por ciclistas, motos, todoterrenos, quads, senderistas… Y hoy la hostia ha sido importante. Arrancamos despacio, poco a poco todos reemprendemos la marcha, incluido Pedro, que seguro tiene que ir dolorido. Sinceramente, de los 2 bikers con sus bicis de enduro… yo no me he preocupado. La tensión de la carrera y el saberte dentro de una prueba me/nos ha llevado a pensar que tenemos más derechos que ellos. Cierto es que el error es suyo, pero no preocuparse, ni siquiera preguntar ha sido feo. Espero que no tengan nada.

Tras un pequeño tramo de nueva toma de contacto y con bastante respeto para ponerse a tirar por lo que ha pasado se va acelerando de nuevo. Pasa Lolo, paso yo, pasa Rubén de nuevo, pasa Suso…pero sin acelerar de verdad y con miedo en las curvas. Pero el miedo se acaba en cuanto llega la primera subida. Hoy no tengo el golpe de pedal de la semana pasada, no tengo chispa, ha sido una semana rara… y decido poner ritmo machacón para que no haya cambios de ritmo. Sin esperarlo me veo en solitario, con unos pocos metros con Pedro y Sergio bastante más lejos. Al resto no los veo, los pierdo en las curvas. Queda mucha carrera, demasiada, así que después de coronar decido bajar muy, muy, tranquilo. Voy mirando continuamente hacia atrás pero Pedro no aparece. Me extraña, porque estoy bajando realmente despacio. Es más, estoy deseando que me pillen porque no me veo con piernas para intentar ir sólo hasta meta desde aquí.

Unai Yus, Marathon Bicistar 2017

Unai Yus, Marathon Bicistar 2017

Por fin, en uno de los barrancos, veo al otro lado a Sergio y con él a Pedro a rueda. Sigo bajando tranquilo y unas curvas más adelante aparece… ¡Sergio Flores sólo! Esto sí que no lo esperaba y me descuadra. Dice que Pedro no baja fluido, que se le ve bloqueado. Pues nada… esto es una carrera, y toca tirar p´lante. Sergio tira, yo a rueda. Se nota que lo conoce. Detrás voy cómodo, pero si le paso lo freno, así que decidimos que tire él. Seguimos bajando, con alguna pequeña subida hasta que llegamos al Lagar. Seguimos sin ver a Pedro, así que la cosa va bien. No se le puede descartar pero… si no lo vemos, es que de momento no entra en la guerra.

10 kilómetros de subida interminable. Empiezo a marcar ritmo, la pista es buena, se va fácil y rápido para ser una subida. Si tenso Sergio sufre, pierde 2-3 metros, pero no se queda, así que voy marcando el ritmo sin cebarme. No voy a atacar para irme, decido seguir a mi ritmo y si se queda perfecto, si no, más adelante ya veré. Así pasamos la mitad del puerto y decido, ahora sí, meter un punto más. Sergio cede, pero es un tío listo y correoso, no explota. Poco a poco voy abriendo hueco, pero cada vez queda menos subida. Aprieto, ahora sí, todo lo que puedo. Cuanto más tiempo saque ahora mejor, más puedo controlar después… ¡ay pobre de mi!, qué iluso era en estos momentos, controlar y regular, pensaba yo…

Unai Yus, Marathon Bicistar 2017

Unai Yus, Marathon Bicistar 2017

Por fin corono, con muy buenas sensaciones, a gusto, con fuerza en las piernas. Ahora sí, cuidado porque el terreno está muy roto, con piedras muy grandes, redondas, que te pueden jugar una mala pasada si te relajas. Voy bajando controlando, no es momento de pinchazos ni caídas, no puedo perder en un momento lo que me ha costado tanto ganar. Pero tampoco puedo bajar pisando huevos porque si no Sergio me va a pillar. Voy gestionando, bajando y recuperando que queda toda la vuelta hasta meta. Y como me ha dicho Flores, la vuelta se hace muy larga.

¡Será perro!, me ha echado una maldición. Llego a los primeros llaneos. Sigo con ventaja pero las piernas no van. Llevo poca agua. Me la he jugado a salir con 2 bidones y no avituallar. Y encima con camiseta interior… si es que a veces soy más juvenil que los juveniles. Cabeza fría, gestionar y aguantar… y, sobre todo, racionar el poco agua que me queda. Van pasando los kilómetros, placa de 15 a meta, sigo aguantando… pero noto las piernas durísimas, sin fuerza, sin chispa. 10 a meta, sigo igual pero de momento no veo a nadie por detrás. Pero sé que Sergio no puede estar muy lejos, y con lo suelto que está el monte tiene que ir viendo todo el rato la polvareda que levanto.

Élite, 59km, Marathon Bicistar 2017

Élite, 59km, Marathon Bicistar 2017

Una subida y sufro como pocas veces, pero sin conseguir que la bici corra. ¡Qué agonía! Veo a Sergio a lo lejos, calculo 20-25” y quedan 5 kilómetros aproximadamente. Cada pequeño repecho es una tortura, pero creo que lo voy manteniendo a raya. Ya no me queda agua, pero estoy en la cuenta atrás, no me queda nada. Llego al túnel, paso por debajo de la carretera, corro malamente por los escalones, me monto, salgo al asfalto y último kilómetros, o poco más hasta meta. Todo subida, todo asfalto, ya casi lo tengo. ¡Pobre de mi!, me pongo de pie y… soy incapaz de acelerar. No hay nada dentro, me he deshidratado. Toca reajustar la centralita, ponerla en modo ECO y… perder la carrera. Sergio viene boqueando, no viene mucho mejor que yo, pero sí lo suficiente para pasarme por encima.

No hay más, veo cómo me pasa y ni siquiera pienso en ponerme de pie para intentar pillar su rueda. La centralita va en modo ECO, o más bien supervivencia. Cruzo la meta y me lanzo como un desesperado a por el agua. Pierdo la cuenta de los vasos que me bebo. ¡Ale!, así aprenderé, por juvenil.