Unai Yus, una locura llamada FuDeNaS

Unai Yus, una locura llamada FuDeNaS

Fuerteventura de Norte a Sur, conocida como FudeNaS, la mejor manera de reventarte al final de temporada. No se por qué, posiblemente su dureza  y el formato de poder hacerla en uno o dos días, ha hecho que sea la prueba más popular de Canarias. Más de 3.000 personas este año han intentado unir Corralejo y Morrojable en bicicleta. Más de 3.000 motivaciones distintas, más de 3.000 objetivos diferentes; peor 2 cosas en común, conseguir llegar al faro de Morrojable y hacerlo disfrutando de esta locura llamada FudeNaS.

Los días anteriores a la prueba no habían sido todo lo buenos que había querido, pero conseguí descansar bastante y me presentaba con ganas. 09:00 y tras el discurso de Coronel, marchamos neutralizados hasta la salida de Corralejo. Hasta aquí todo eran sonrisas, buen rollo y bromas, un truco más para disimular los nervios que apretaban la boca del estómago.

Unai Yus Fudenas 2017. Foto Mónica Monzón.

Unai Yus Fudenas 2017. Foto Mónica Monzón.

Se da la salida y José Maceira sale como si fuera una carrera de cyclocross, a tope, pero a tope de verdad… No entro en locuras, me pasan unos cuantos, busco ritmo y poco a poco voy buscando mi ritmo y mi posición. Juan Mesa coge el relevo y seguimos muy rápido, estirados, en fila de a uno, como si fuera una carrera de carretera. Me interesa, mejor ir así, menos mogollón y más se seleccionará la carrera en el punto donde se estrecha y se hacen 2 carriles. Llegamos casi sin esperarlo y Mathias, como me dijo ayer, tensa. Quiere seleccionar el grupo, no quiere llevar mucha gente a rueda. Yo también quiero que se haga selección, pero no la locura del año pasado dónde sólo nos fuimos 3 corredores.

Mathias sigue, insiste, a rueda se coloca un Jacob González que sé que ha preparado la carrera con mimo, y detrás, a la expectativa Javier Ramos, Pedro Rodriguez, Manuel Padrón y yo. Es el austríaco el que hace la selección, el que separa el trigo de la paja. Los demás le damos algún relevo pero el que más insiste es él. Volvemos a las pistas anchas y toca organizarse. FudeNaS es una carrera de eliminación y hay que controlar los esfuerzos. Si nos hemos esforzado para irnos sería estúpido dejar que nos cojan. Así que, a relevos, a pasar, sin volvernos locos, pero a mantener la velocidad. El siguiente grupo son 3 corredores, nosotros 6, por lógica, simplemente con colaborar deberíamos de aumentar la ventaja poco a poco. Los 6 lo entendemos así y vamos pasando.  Hay momentos en los que alguno se escaquea, pero son los mínimos. Cuando nos acercamos al kilómetro 20, al nuevo sendero, Jacob deja de colaborar con la excusa, perfecta, de que por detrás viene Juan Mesa. Es cierto, lo hemos visto, pero ya le he dicho que no va a entrar. En este grupo ya se ha decidido quienes nos jugamos la carrera y hay gas para volver a apretar y dejarlos más lejos. Pero él aprovecha la circunstancia para recuperar. Está en su derecho. De momento impera el buen rollo y vamos tranquilos, bueno “tranquilos entre comillas”. Vamos rápido, pero a ritmo, sin ataques, haciendo camino, todos con un objetivo, ir pasando kilómetros y esperando el desgaste del rival. Jacob comete un error en el sendero, es el más limitado técnicamente y sube a pie. Pierde unos segundos, Pedro alguno menos, pensamos en apretar y dejarlos pero… no hay acuerdo, queda demasiado y cuatro piernas más pasando al relevo son importantes. Les hemos dado una segunda oportunidad, espero no tener que arrepentirme de ello.

Salida Fudenas 2017

Salida Fudenas 2017. Foto Fudenas

Pasamos La Oliva, Puerto del Rosario, me voy avituallando a tope, bebiendo muchísimo, no quiero cometer los errores del año pasado, porque FudeNaS no perdona. Llegamos al aeropuerto y veo que Padrón pierde unos metros. Me descoloca, tampoco vamos al límite. Vamos rápido, pero debería de aguantar. Seguimos a relevos, hay algunos momentos de peor organización y tenso, para dar un aviso. Final del aeropuerto y decido entrar primero en el subterráneo para putear un poco y ver cómo va la gente. Salgo, tenso, Javi Ramos se pega a mi rueda y Pedro y Jacob aprietan y cogen la rueda también. Mathias se ha quedado clavado. Es el rival a batir, el más fuerte, así que… toca hacerle sufrir. Aprieto, ahora sí, de verdad, casi a tope. Javi, Pedro y Jacob me pasan al relevo pero no consiguen ir tan rápido. Les digo que Mathias va a entrar, pero que tenemos que hacerle sufrir y que gaste. Seguimos a relevos, Mathias, jadeando, entra pero perdemos a Padrón para el resto de carrera. Después me confesará que ha estado 2 días con gastroenteritis y que venía con calambres. Está claro, se confirma, FudeNaS no perdona. Y en caso de que FudeNaS perdonase, yo no estoy dispuesto a perdonar a nadie porque no sé cómo estaré yo más adelante.

Seguimos, todo picando hacia arriba, por una cementera hasta que llega una subida de un kilómetro aproximadamente, durita, donde el año pasado se nos quedó Pedro Rodríguez y desde dónde fui con Mathias en solitario. Se repite la película, Pedro, que se queda unos metros y entra, en la parte final se deja ir o no puede y corona algo descolgado. Se ha asomado al precipicio, bueno, en esta carrera todos caminamos al borde del precipicio en algún momento, pero él ahora, está demasiado cerca. Sería estúpido no aprovechar para empujarlo y eliminar un rival. Mathías ha tirado en la subida, al coronar paso yo al relevo y tenso. Pedro aprieta, ha visto lo que quiero hacer e intenta no caer al vacío que supone quedarse sólo. Sigo tensando, pido relevo y aunque no tan fuerte como yo quisiera Mathias, Javi y Jacob colaboran. Insisto hasta que veo que el hueco  es insalvable para Pedro a no ser que nos paremos. Todos han entendido el movimiento, la carrera va como yo quería, táctica, todos colaborando y de eliminación. Ya sólo somos cuatro.

Unai Yus Fudenas 2017. Foto David Martínez Martín

Unai Yus Fudenas 2017. Foto David Martínez Martín

No es momento de pensar en los caídos, hay que seguir hacia delante. Quizá el próximo en caer sea yo, pero al menos de momento tengo más posibilidades. Cada vez hablamos menos, hay que economizar hasta en eso, y aunque seguimos colaborando de manera cordial empiezan los roces y aumenta la tensión. No se le niega el agua a nadie, eso es un bien preciado y se reparte. Humberto y Javi Calvo nos ayudan y nos ofrecen agua a los 4, aunque ninguno seamos de su equipo. Ahí se ve la grandeza del ciclismo y la dureza de esta carrera. Dejar a alguien sin agua es inhumano e inmoral. Eso sí, lo que no se perdona es que alguien intente escaquearse del relevo. Eso ya no se perdona, compañeros de batalla, rivales, pero solidarios, todos gastando. Veo a Javi muy fuerte, pasa con fuerza al relevo y nunca se esconde. Jacob, por ser el menos habitual en cabeza aprovecha para intentar recuperar de vez en cuando y Mathias empieza a esconderse. Le digo que no juegue, que es el más fuerte, que tiene que pasar como todos, que lleva el dorsal 1 y es el máximo favorito. Vuelve a colaborar pero por compromiso, no pasa con fuerza. Le decimos que no le vamos a perdonar en caso de estar jugando al despiste. No dice nada, colabora pero sigue remoloneando. Y llegando a Tuineje nos deja totalmente descolocados, nos desea buena suerte en el viaje. Tres pares de ojos como platos se vuelven hacia él y le decimos que tiene que seguir, que no diga tonterías, pero sin darnos opción se para. Anonadados, despistados, descolocados seguimos, repartiéndonos los botellines que hemos cogido en el avituallamiento. Lo único que acertamos a decir es que está loco mientras nos volvemos a centrar en lo nuestro, que es pedalear, siempre mirando al frente, hasta que solo quede uno en pie.

Podio Masculino Fudenas 2017: Unai Yus, Javi Ramos y Jacob González

Podio Masculino Fudenas 2017: Unai Yus, Javi Ramos y Jacob González

Entramos en la fase en la que el año pasado empecé a cavar mi tumba. Barrancos llenos de piedras y arenilla que hacen difícil avanzar, pequeños repechos con rápidas bajadas y calor, mucho calor. El año pasado no pillé agua en Tuineje y me deshidraté. Este año, cogí el doble y empecé a correr de verdad, con ganas de ganar. Tras unos primeros kilómetros en los que dudo porque a falta de Mathias me caía toda la responsabilidad… decido que hay que apostar a ganar. Empiezo a tensar en las subidas, Javi sigue pasando al relevo y Jabob en estos repechos cortos me aguanta e incluso aprieta. Parece que hemos decidido los tres apostar todo y nadie se esconde nada. Veo cómo mi pulso ya es más alto que en la primera parte de carrera. Es normal, hace más calor, han pasado kilómetros y voy apretando más. Que el pulso suba es buena señal. Y poco antes de llegar a Tarajalejo Ramos pierde unos metros en una subida. Venía apretando desde el barranco anterior, he apretado más aún en la subida y le hemos abierto el hueco. Otro que se asoma al precipicio, ¡otro al que hay que empujar!, no sea que le perdonemos la vida y después me empujen a mi. Sigo, insisto, y muy poco a poco Javi va perdiendo metros. Llegamos a una zona de asfalto, llana, y le pido relevo a Jacob. En un primer momento duda, pero le dijo que necesito coger aire, entiende que alejar a Ramos es bueno y entra al relevo. Es una zona muy rápida, y aunque yo tire un poquito más que él, sus relevos son claves para quedarnos los dos solos en cabeza. Otro menos, no es momento de lamentaciones. Y queda lo más duro. Javi me había parecido el rival más duro, pero ahora Jacob me tiene descolocado. Confío en la dureza de las subidas finales para soltarlo, pero en los repechos anteriores me ha asustado.

Pasado Tarajalejo empieza el carrusel de subidas y bajadas, de barrancos, empieza la dureza de verdad… ¡como si lo de hasta ahora hubiese sido fácil! Un par de subidas y a lo lejos veo la primera pared. Llegamos al pie, voy subiendo piñones hasta que no me quedan más… y la rueda me patina. Pie a tierra, miro hacia atrás y veo a Jacob caminando. Intento correr, pero a duras penas camino. Tengo escasos 5 metros de ventaja, llegamos a la parte que suaviza y podemos montarnos, corro, salto, escucho el click de los pedales, me pongo de pie y hago caso omiso al dolor de patas. El corazón parece que se me va a salir por la boca, no encuentro aire suficiente, las piernas a punto de explotar… pero mi rival cada vez más lejos. Seguro que él va peor que yo, así que toca sufrir, sufrir y sufrir. Corono, me tiro para abajo y noto que pego un llantazo en una piedra. Voy al límite de presión, buscando comodidad y tracción, y al bajar mal de reflejos, error, me como una piedra. Llego a unas casas, callejeo, y otra subida, pequeña. Veo a Rubén Calvo, me anima, le pregunto si tiene bomba porque noto que he perdido presión y me dice que no. Le digo que intente conseguir una para el próximo avituallamiento. Otra bajada, giro a la derecha y otra subida dura. ¡Mierda!, toda mi calma desaparece. No consigo avanzar. Voy casi en llanta. Me acojono, pienso que el que está al borde del abismo ahora soy yo. Jacob aún me ve. Me paro, suelto la bombona de CO2 y me la juego. Mientras tanto el de Bikronos me pasa y me pregunta si estoy bien. Sí, he pinchado, es mi respuesta. Enrosco la botella de aire comprimido, abro el paso y la rueda se infla. Desenrosco, guardo todo en los bolsillos (la mierda cada uno se la tiene que llevar a su casa), y arranco casi aguantando la respiración. Veo a Jacob en lo alto del barranco, yo estoy en la mitad. No llega al minuto la desventaja. Si no vuelvo a perder aire la situación es salvable. Aprieto, fuerte, pero con cabeza, y a los pocos minutos pillo a mi rival. Va sufriendo de la espalda, no sube cómodo, así que decido pasarlo, no ir con él. Por suerte la rueda aguanta, bendito líquido antipinchazos.

Otro barranco y llega la machacadora, esa subida de asfalto infernal después de un giro de 90º a la derecha. Seguro que todos los que habéis corrido FudeNaS alguna vez sabéis de qué os hablo. Aquí se me fue Mathias el año pasado y aquí quiero rematar a Jacob. Me duele hasta el alma, veo chiribitas, pero ya no hay vuelta atrás. El hueco es cada vez mayor.

Unai Yus Fudenas 2017. Foto Fudenas.

Unai Yus Fudenas 2017. Foto Fudenas.

Toca gestionar y seguir sufriendo. Aún tengo que cruzar Costa Calma, dónde por supuesto pillo agua, aún queda un mundo, cruzar la playa, que por suerte este año la encuentro con marea baja y superar 3 infernales barrancos antes de llegar a la carretera. Un punto en el que “parece” que has terminado, o que ya estás cerca, pero que se hace increíblemente largo y duro. Las referencias que manejo son favorables, sólo veo a un ciclista en alguno de los barrancos, cuando yo salgo y él entra. No sé quién es, tampoco es relevante. Como y bebo para seguir agachando el lomo… hasta que por fin, giro a la derecha y entro en el famoso bicicarril de Morrojable. Ya no se me escapa, FudeNaS ya es mía. Hace más de 5 horas que salí del norte y aunque me ha costado, aquí estoy. Cruzo la meta, feliz, exhausto… Voy al avituallamiento, cojo bebida, me sacan una foto con mis compañeros de podio y me tumbo en una sombra. Otra vez FudeNaS me ha exprimido y me ha hecho sufrir. He vuelto a perder 10 años de vida, pero esta vez, al menos, he ganado. 15 minutos después y con 2 reparadoras Coca-Colas… ¡no me parece que haya sido para tanto!

FudeNaS…..ya eres historia. ¿Volveré? No lo sé….